Martes 21.05.2019

La derrota

La derrota electoral ha sacudido los cimientos del Partido Popular. Los resultados han sido “muy malos” en palabras de Pablo Casado. Y tiene razón. Han sido malos, muy malos y el recién estrenado presidente del PP tiene, de nuevo, que hacer frente a una situación realmente diicil.

Fue difícil asumir la moció de censura. Un auténtico trauma. Fue difícil coger aire para no caer en el profundo desánimo y ahora es difícil, muy difícil afrontar a tres semanas una nueva campaña electoral que todo hace pensar que el PP puede remontar el susto de las elecciones generales.

En medio de esta tormenta, Pablo Casado que al margen de sus fallos de campaña, que los ha tenido, creía que VOX e incluso Ciudadanos remaban en la misma dirección: evitar que Sánchez volviera a gobernar. Estaba claro y esta claro que tanto un partido como otro tienen como prioridad ocupar el espacio del PP. Ahí está Rivera adelantado que va a decir al Presidente en funciones que él quiere liderar la oposición. Una cosa es lo que quiera y otra lo que realmente es. Si un voto, un solo voto puede dar o quitar un Gobierno, unos cuantos escaños da o quita status de líder de la oposición y este líder, mal que le pese, hoy por hoy, es Casado. Rivera tiene, a veces, arrebatos de adolescente.

Casado por su parte ha pecado de ingenuidad. Durante la campaña no ha respondido a VOX que se ha inflado a haber de la “derechita cobarde”. Y no lo ha hecho porque quería facilitar la unidad de objetivos y ahí se ha equivocado. VOX no quiere sumar, quiere desbaratar al PP y de un perfil bajo frente al partido de Abascal, ahora Casado, alentado por los suyos, ha pasado al ataque. No pasa nada. ¿Alguien se acuerda de los ataques de Podemos al PSOE?. Los hubo y muy serios para, un tiempo después, firmar acuerdos nada menos que en Moncloa.

En política la capacidad de olvido necesariamente, es inmensa. De lo contrario no hubiera habido ni transición, ni Constitución ni nada. Ahora, en el caso del PP, toca gestionar con inteligencia la derrota de hace una semana, sabiendo que sólo en la guerra se muere una vez.

El PP debe olvidarse de Garrido cuyo espectáculo es patético y, por supuesto, de VOX que se han ofendido porque Casado les dice lo que son. Piel muy fina tienen. ¿Hablar de derechita cobarde es un piropo?.

Habra que esperar de nuevo a lo que digan las urnas, pero lo inteligente es asumir la derrota con dolor pero con naturalidad. No darse por muertos cuando en realidad están heridos graves, muy graves pero la experiencia nos dice que en política hasta es posible la resurrección. Y en ello está Pablo Casado, en intentar resucitar un partido malherido y para ello la serenidad, la contención dialéctica y una campaña bien diseñada por parte de todos los candidatos son elementos imprescindibles para la añorada remontada por todos aquellos que forman el PP.

Un ultimo arrebato de ingenuidad tanto por parte de Casado como de Rivera es acudir a La Moncloa la próxima semana. Nada o casi nada tienen que hablar con un presidente en funciones que no tiene previsto contar con ellos ni ellos apoyarle. Toda una foto para Pedro Sánchez ya en plena campaña electoral.

La derrota
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