Opinión

La cita vasca

La carrera electoral vasca ha comenzado. Existe una especial atención y preocupación por las próximas elecciones catalanas de tal modo que, por primera vez, las elecciones vascas parecen algo irrelevante o de segunda categoría cuando en realidad los resultados de la cita vasca pueden ofrecer un panorama que puede ser más relevante de lo que algunos imaginan.

Todos los candidatos son nuevos y todos han optado, de momento, por estrategias que podríamos calificar de moderadas. Nada de apuestas cerradas por la autodeterminación ni de ultimátums. Nada que pueda asustar al electorado. El candidato socialista asegura descartar cualquier pacto con Bildu, cuando es sabido que Eneko Andueza hará lo que se le diga desde Moncloa. No es imaginable lo contrario.

El PNV presenta a un candidato, Pradales, que es el prototipo de un chico de Bilbao de toda la vida que se ha pateado algunas casas regionales para poner en valor la aportación que a la sociedad vasca han hecho andaluces, extremeños, etc. Sus propuestas son conocidas por reiteradas aunque ni él ni ningún dirigente del PNV ha manifestado su negativa a pactar con Bildu pese a que esa hipótesis, y a día de hoy, no es algo que esté en el pensamiento de la dirección del PNV.

Bildu presenta a Pello Otxandiano que, siguiendo la estela del grupo parlamentario en el Congreso, ha optado por un discurso social para dar una cara amable, alejada de maximalismos. Les ha dado resultado eso de preocuparse de la gente y de sus derechos como si siempre Bildu hubiera estado en la defensa de los mismos. Tendrán un magnífico resultado, entre otras razones porque no tienen prisa para lograr sus máximos y porque buena parte de la izquierda vasca y de la juventud perciben en ellos algo novedoso cara al futuro ignorando su pasado, ese pasado en el que los derechos de los ciudadanos eran cercenados en su expresión más cruel en medio del silencio atronador de los hoy defensores de los derechos humanos.

El PP hará lo que pueda. Nunca el País Vasco ha sido una plaza fácil para los populares, que han visto como en los últimos tiempos buena parte de sus votos han ido al PNV por aquello de que este partido ha sabido actuar como un partido de orden frente al partido de Arnaldo Otegi cuya inteligencia política no hay que despreciar. Esperan mejorar resultados y es probable que así sea pero todo apunta a que en ningún caso serán decisivos para conformar mayorías.

Con todo, lo más llamativo es que por primera vez el PNV ve su posición amenazada precisamente por Bildu, cuyo apoyo a Pedro Sánchez le ha resultado más rentable que al partido que, de momento, es la primera fuerza vasca. Nunca antes el partido dirigido por Andoni Ortuzar había pasado tan desapercibido como ahora.

De todos modos y a efectos de la legislatura nacional, gane quien gane, Bildu o el PNV, nada ocurrirá. Pedro Sánchez puede estar tranquilo. El PNV, no tanto.

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