Cerco al PP
No nos equivocamos quienes hace una semana adelantamos no solo resultados sino en las reacciones posteriores. Se descartó de antemano la mayoría absoluta del PP en Aragon, pese a que ese era el objetivo -que resultó fallido- de Azcón, pero igual de cierto es que ha sido la primera fuerza y por tanto ganadora de los comicios. Si cualquier otro partido como el PSOE o Vox, hubieran tenido esos resultados, no es difícil imaginar cuál hubiera sido la reacción.
Con los resultados de Aragón, Vox ha tenido un crecimiento indiscutible y el PSOE una derrota en toda regla pese a que Minguez, en su patética comparecencia, dijera eso de que tenían los mismos resultados que hace diez años y, como estaba previsto y anunciado, el secretario general no ha abierto la boca. ¿Para qué?. El nunca es responsable de nada ni como presidente ni como secretario general y como los que le acompañan y desde fuera le aplauden y le comprenden , ¿para qué agobiarse?.
Superadas las elecciones llega el momento de la verdad, que no es otro que los eventuales pactos entre Vox y el PP, pactos que a muchos nos resultan indeseables aunque es comprensible que se intenten pero no a cualquier precio. Vox va de sobrado y de insolente haciéndose dueño de los tiempos con el único afán de dañar, marear y poner nervioso al PP, coincidiendo, sin necesidad de negociación alguna, con el íntimo deseo del PSOE, estableciéndose así un cerco al partido de Feijoo. El PP está cercado por el PSOE y toda su izquierda, es decir por la extrema izquierda y por Vox que no es la derecha del PP, es la ultraderecha.
Dada la situación, el PP no debe ponerse nervioso y establecer con claridad que, por muy envalentonado que esté Vox, de ninguna manera debe ceder nada que ponga en cuestión al propio partido y su identidad. De lo contrario, al PP le podría ocurrir lo que al PSOE que ya no es el PSOE sino otra cosa que llamamos sanchismo.
El riesgo de que el PP se ponga muy firme es que se repitan elecciones y este riesgo no es pequeño pero, llegado el momento, quizás debería ser asumido por los populares. Los que hemos criticado la política de alianzas de Sánchez y salvando todas las diferencias entre Vox y algunos de los partidos de la llamada mayoría progresista, no podemos bajar el listón con el PP que, aún si llegara a algún acuerdo con Vox, no puede ni debe dejar de ser un partido reconocible como de derecha liberal, institucional y de Estado, características que no forman parte de la mochila política de Vox, que se regocija en el enfado muy comprensible de miles de españoles, pero es incapaz de proponer soluciones realistas a problemas complejos. Además, la experiencia demuestra que no son de fiar.
Tiempo al tiempo. Mientras tanto vamos va quedarnos con la frase de la portavoz de Bildu. Un voto, solo uno, de su partido vale más que todos los de la oposición. Y tiene razón y ello con la aquiescencia y satisfacción del Presidente y de todos aquellos que dan por buena una estrategia que les está arrastrando a derrota tras derrota. El PP debe resolver su relación con Vox pero el sanchismo y sus acompañantes las consecutivas derrotas. Estos, si tuvieran que elegir creo que preferirían el dilema a la derrota.