domingo 05.07.2020

Los contaminantes motores de combustión

Noruega prohibirá la venta de vehículos diésel y gasolina para el año 2025. Holanda, Alemania, Irlanda y Dinamarca lo tienen previsto para el año 2030 y, finalmente, España, Francia y Reino Unido lo prevén para el año 2040. En este último país, RU, no podrán circular a partir del 2050. Como puede verse, son varios países los europeos que han puesto fecha al final de los automóviles con motores de combustión interna. Con ello se pretende paliar los daños que ocasionan al Planeta tanto la lluvia ácida como los gases de efecto invernadero, fruto de los residuos de la combustión en estos motores.

Es cierto que para minimizar esos efectos, los fabricantes han hecho grandes inversiones. Hay varios estudios que así lo atestiguan, entre los que figuran el de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos, según el cual, las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) de los motores diésel se han reducido en un 90% en los últimos 20 años. Otro estudio, de ANFAC, expone que un motor diésel de los años 70 contaminaba lo que 100 actuales y responsabiliza al 20% más antiguo del parque automovilístico, del 80% de la contaminación generada por estos motores. Los NOx de un motor a gasóleo pueden ser de entre un 3 - 10 % superiores a los de su equivalente a gasolina, si bien las nuevas especificaciones de los motores diésel eliminan casi el 100 % de estos componentes, mientras que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de un gasolina están entre un 20 - 25 % por encima de los del gasóleo.

Recordemos que los NOx son en parte los causantes de la lluvia ácida y el CO2, lo es del efecto invernadero. La lluvia ácida se produce al mezclarse el agua de la lluvia con las emisiones que contienen óxido de nitrógeno, dióxido de azufre y trióxido de azufre, transformándose en ácido nítrico, ácido sulfuroso y ácido sulfúrico. Estos ácidos, al precipitarse sobre la tierra en forma de lluvia, ocasionan graves daños a la naturaleza al acidificar los suelos, lagos y mares con el consiguiente perjuicio para la flora y la fauna terrestre y marina. Por otra parte, el efecto invernadero es el causante del calentamiento global, contra el que se debe luchar, pues puede provocar (y de hecho ya lo está haciendo) el deshielo de los Polos.

En resumen: los motores actuales producen índices mucho más reducidos de emisiones contaminantes. Ahora bien, no solo contamina el parque móvil de vehículos particulares, sino la industria, el transporte pesado y las calefacciones domésticas. Debemos apostar por las energías renovables, en la medida de lo posible, para la producción de electricidad. Electricidad que alimentará a los futuros coches eléctricos, cuyo cuello de botella actual es el tiempo de recarga de las baterías, la escasez de puntos de recarga y la autonomía. Es de esperar que de aquí a las fechas que se proponen estén más que resueltas estas limitaciones.

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