Opinión

Pecar, pero de optimismo

El Gobierno envió el lunes a Bruselas su plan presupuestario y, cómo no, transmite un optimismo que no se corresponde con el entorno ni con los compromisos a los que parece estar llegando con los socios que necesita Sánchez para superar la investidura. Para empezar, las previsiones sobre crecimiento del PIB se fijan en 2,4% este año y 2% en 2024. Eso sí, seguiremos siendo el farolillo rojo en creación de empleo y además de qué calidad. Como venimos contando desde que se aprobó la reforma laboral, los contratos a tiempo parcial, los fijos discontinuos y el número de contratos que se firman de media por trabajador están creando un mercado troceado e inseguro.

Eso sí, la recaudación seguirá yendo como un tiro. El Gobierno estima para el próximo año una subida del 7,5%, lo que llevaría la presión fiscal sufrida por los contribuyentes al 38,6% muy parecida ya a la media europea. Solo las medidas anticrisis han reportado a las arcas públicas 21.000 millones y aún no está claro si se mantendrán buena parte de ellas y cuyo coste rondaría los 7.000 millones de euros. También se revela en ese plan que el 72% de los ingresos de la Seguridad Social vendrán de la subida de las cotizaciones y no de la creación de empleo.

Parece que el incierto entorno y las previsiones que, tanto para este último trimestre del año y quién sabe cuántos meses del próximo, han realizado tanto el FMI como numerosos organismos públicos y privados, no son tenidos en cuenta. Más bien parece que el voluntarismo es la máxima con que de nuevo se han hecho unas previsiones que hoy parecen muy alejadas de una realidad marcada por dos guerras, altos tipos de interés, inflación con desaceleración y sector exterior a la baja.

Por cierto, la vicepresidenta Calviño, más preocupada y ocupada con su candidatura al BEI, ha incumplido el plazo dado por Bruselas para enviar la lista de los 100 primeros beneficiarios de los fondos europeos y que se cumplió el domingo. Se ve que la posible multa no es un problema, ya que la pagaremos todos de esos miles de millones que nos esquilman de nuestros salarios.

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