Opinión

"Excusatio non petita..."

Esta semana se ha celebrado en Madrid el Spain Investors Day y Pedro Sánchez tenía su hueco previsto. La cuestión es que su intervención se produciría tras el bochorno que se había vivido en Las Cortes con la votación de los tres decretos del Gobierno. La humillación a la que Junts sometió al presidente estuvo más que presente. De hecho, Sánchez se sintió obligado a arremeter no contra su socio independentista que acababa de abstenerse a pesar de sacarle lo que no está en los escritos, sino contra el PP por votar en contra. Pero, ya metidos en faena, como el propio presidente dijo después del estacazo a la oposición, la intervención del presidente fue un auténtico esperpento. No sólo soltó un cúmulo de mentiras y medias verdades jugando con los números, sino que delante de empresarios e inversores “juró” que en España había seguridad jurídica. Tremendo que el presidente de la cuarta economía del euro se vea en la obligación de remarcar no que España es un gran país para invertir, sino que no hay que preocuparse por la seguridad jurídica, cuando nadie se lo había pedido.

Y es que el río desgraciadamente suena porque lleva agua. Precisamente, el viernes Danone España anunciaba que se iba de Barcelona. No hace tanto lo hizo otra gran multinacional como es Ferrovial y otras grandes empresas del sector energético han amenazado con paralizar sus inversiones previstas en España por decenas de miles de euros. Además, las cifras acompañan la afirmación de que los inversores ya no nos ven como un país fiable, según apunta el Banco de España. Tampoco está ayudando el impago sistemático de los laudos que se están perdiendo sobre las primas a renovables, lo que ha llevado incluso a embargos.

Mientras todo esto sucede, es conveniente tener en cuenta que nadie es capaz de aventurar de lo que va a ser capaz este gobierno para mantener el poder. Si lo que hemos visto hasta ahora nos parece una barbaridad, imagínense qué ocurrirá con la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2024. La desigualdad entre españoles, los mazazos a las empresas, como subidas de cotizaciones o del SMI, la ineptitud, opacidad y sectarismo con la que se están repartiendo los fondos europeos son ya hechos y agravarán la inflación, el decrecimiento o una bajada aún más pronunciada de la inversión. Todo parece apuntar a que 2024 y lo que dure la legislatura que acaba de comenzar va a ser dura, así que prepárense y abróchense los cinturones, porque viviremos y sufriremos cosas que pensábamos que nunca ocurrirían en España.

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