Lunes 17.06.2019

Cartas con sabor amargo

La Agencia Tributaria anda estos días enviando cartas a autónomos y pequeñas y medianas empresas. No son precisamente cartas amables. Más bien, su tono es amargo y va a provocar más de una lágrima, como decía la canción.

Supuestamente, Hacienda ha detectado que distintos negocios no facturan la media del sector a la que pertenecen. La misiva no es el inicio de una inspección, es un aviso a navegantes. Te estoy vigilando y si sigues facturando por debajo de la media, te revisaremos las cuentas y veremos. Más o menos este es el argumento.

Parece que Hacienda ha detectado que hay mucho movimiento de tarjeta de crédito y poco de efectivo. La cuestión es que la mayoría de los que han recibido la cartita se sienten casi como delincuentes. Hace unos días, el presidente de ATA, Lorenzo Amor, explicaba que colegir que porque un negocio factura menos que otro es que tiene que haber fraude es una simpleza. Hay muchas razones por las que un determinado bar factura menos que otro, aunque esté a pocos metros, en la misma calle o tenga los mismos metros.

Es obvio que Hacienda necesita recaudar. En el primer trimestre, los ingresos públicos han caído un 0,6% y, por ejemplo, el Impuesto de Sociedades se ha desplomado un 17,3%. Además, aún no han entrado en vigor las subidas de impuestos previstas por el Ejecutivo, mientras que en estos meses de gobierno el gasto público ha aumentado en más de 11.000 millones de euros. La desaceleración de la economía está en marcha. Lo dicen todos los organismos nacionales e internacionales. El último, el BCE que ha mostrado escasas esperanzas en que la economía de la eurozona se recupere en lo que queda de año. De hecho, la creación de empleo se ha frenado ante un crecimiento cada vez más débil en Alemania (el Bundesbank considera el aumento del PIB alemán del primer trimestre ha sido un espejismo) Italia o Francia.

Y todo se complicará aún más tras la dimisión de May, ya que avanza un Brexit duro, y las negociaciones a muerte entre Estados Unidos y China.

Cartas con sabor amargo
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