Opinión

Reunión de pastores...

¡Qué no tendrá ese hotel toledano donde todos se conminan para insuflar sus diferencias y elevarlas a la categoría de manuscrito ideológico! Una vez más, el mismo emplazamiento ha servido este lunes para congregar a la “crème de la crème” de la progresía española para analizar y debatir estrategias de opositor a ritmo de pensiones, estatutos, sistemas de financiación…

¡Qué no tendrá ese hotel toledano donde todos se conminan para insuflar sus diferencias y elevarlas a la categoría de manuscrito ideológico! Una vez más, el mismo emplazamiento ha servido este lunes para congregar a la “crème de la crème” de la progresía española para analizar y debatir estrategias de opositor a ritmo de pensiones, estatutos, sistemas de financiación…

Balcanizado -término aznariano- se encuentra este Partido Socialista -Obrero- Español, cuyo enjuto líder de chaqueta XXL y hombros talla S, arrastra los lodos de la escandalosa derrota de 2011 y que, en su afán de postergar su relevo, asume con no cierta inocencia las maneras de un Rajoy en precampaña que, apoltronado en su diván, redactaba programas electorales de pandereta, esperando que el degüelle de la crisis del ladrillo -que inventara también Aznar- le pusiera en Moncloa a costa de San Zapatero.

Le acompaña en este errar fantasmagórico un Secretario General del PSOE castellano-manchego, Emiliano García-Page que, en galeras, intenta hacer valer su condición de nuevo barón socialista sin título territorial -una moda de la que sólo se salvan los presidentes de Andalucía y Asturias- para colar en la demagogia de la estructura, los localismos de esta tierra.

Levantado circunstancialmente el campamento de guerra en Toledo, este fin de semana se le colaba por sorpresa a Rubalcaba la no tan pequeña voz de una militante ciudadrealeña que, al grito de “necesitamos primarias ya” arrancaba el aplauso de un foro bilboeta repleto de progresía junior.

Y aunque los calendarios de partido sirvieran de excusa para la intubada y “faisánica” sombra de Rubalcaba, -lo mismo que para un García-Page con síndrome de almanaque-, lo que está más que claro es que la cantera, con los pies más en el barro, ya no solicita sino que exige con vehemencia cambios en la plantilla de un primer equipo plagado, no tanto de estrellas sino más bien de una estrellada gerontocracia en extremaunción política. Amén.

Descontextualizado en un batallón más propio de la Reserva americana, García-Page cava, en presente de indicativo, junto a Rubalcaba, Griñán, Patxi López, Eduardo Madina, López Aguilar o Caldera la evidente oquedad de un PSOE en tripanosomiasis.

Ex ministros, ex presidentes de comunidades autónomas, ex validos de toda índole en definitiva, formaban parte de esta “juvenil” excursión cultural del IMSERSO socialista por Toledo, en la que un extraviado García-Page, alcalde de la ciudad, hizo las veces de mantenedor y recuperó su ex título de “El Niño” gracias a la especie de El Milagro de Benjamin Button en la que se convirtió el “meeting point” de los del puño y la rosa.

Mientras tanto, la “embarcenada” Presidenta del PP de Castilla-La Mancha, Doña María Dolores, contraprogramaba desde Madrid con su propio aquelarre, en donde a buen seguro, se toparía con una Fátima Báñez que, este lunes, dejó literalmente tirada a Carmen Quintanilla quien, desde su PP-AFAMMER, quiso vender las piel antes de cazar al oso -en este caso osa- durante todo el fin de semana. Allí se reunían no los ex, sino los contemporáneos líderes de esta España nuestra de camisa azul -a lo Cecilia satanizada- dando lustre a los buenos cetros de sus taifas de Madrid, Castilla-La Mancha, Baleares, La Rioja, Galicia…

De vuelta a Toledo, con un parking vacío que evidenciaba la falta de fans del líder socialista -ya no se movilizan, como antaño, autobuses desde los hogares del jubilado para cantar hosannas- en la Ejecutiva Federal, al menos por lo expuesto por García-Page y Rubalcaba, no se tocaron medidas a tomar por la supuesta participación de miembros del PP castellano-manchego en el Caso Bárcenas, a pesar de que lo anunciara también la portavoz socialista Cristina Maestre -la otra cuentacuentos Quintanilla de fin de semana-.

Teniendo el PP la yugular al descubierto con la imputación de José Ángel Cañas, el tema se zanjó con una castellano-mancheguización del discurso general del PSOE sobre el asunto y chimpón, cayó el telón. Decepcionante respuesta de un decepcionante Rubalcaba al que siguió el aún más decepcionante silencio de un García-Page que no dijo ni “mu” al respecto, hipnotizado por la falta de interés del primero.

Más pendiente del boli roji-blanco que se le había caído al césped artificial del hotel, Rubalcaba se acordó del fútbol, de los sobaos pasiegos de su tierra y del sursuncorda pero se olvidó de Bárcenas, pasando el testigo a un despechugado Page al que metió prisa “por favor”. Éste, quam celerrime ad astra, pasó del tema, repitió el 50% del discurso de Rubalcaba sobre la Reforma del Estatuto que lleva al paro a la mitad de los diputados de su partido y dejó a Cristina Maestre de farolera con pedigrí.

Atuendo de arriero al margen con camisa moaré incluida -ay, esos asesores- el secretario general de los socialistas castellano-manchegos elaboró un discurso a lo Cristo Nazareno Cautivo de lunes santo toledano sobre la Reforma del Estatuto que le aguantó el Cirineo-Rubalcaba, en este punto muy inspirado.

Se habló de reforma de pensiones, de la Fundación Idea, del sistema de financiación autonómica, de la manifestación pro-Spain de Barcelona, de las primarias de Rubalcaba y Page y hasta del Racing de Santander si hubiera tocado…

De todo todito todo lo que se aleja en el tiempo como el propio tiempo y total para no decir nada nuevo y menos aún sobre lo perentorio.

En definitiva, una reunión demodé de unos pocos pastores y muchas ovejas muertas.

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