Opinión

Los días de gloria

Desconfiar del resultado de los sondeos es el segundo deber de los políticos. El primero, les empuja a sacar pecho cuando favorecen a sus partidos. Negar la virtualidad de las encuestas completaría la tríada de mandamientos relacionados con los estudios de intención de voto.

Haría pues, bien, Albert Rivera, el joven tribuno a quien estos días favorecen los dioses de la demoscopia en extremar la prudencia respecto del futuro que aguarda a Ciudadanos porque las encuestas las carga el Diablo. Creo que debe trabajar con ilusión pero sin hacerse ilusiones. ¿Por qué? Pues porque aún dando por buenos los estudios en las que su partido sale claramente favorecido -incluso como hipotético ganador de unas elecciones legislativas caso de que se celebran ahora-, ésta sería la hora de la cautela porque la experiencia indica que la opinión de los electores es tornadiza. Entre los indecisos es como una veleta y entre los demás obedece a estados de ánimo también cambiantes.

Dicho lo cual, se pueden establecer algunas de las causas que explican el declive de los partidos (PSOE y PP) que en España se han turnado en el poder desde la restauración del sistema democrático. Causas que remiten a la pérdida de un discurso político capaz de conectar con los problemas reales de los electores: paro y precariedades salariales, pérdida de estatus de las clases medias, incertidumbre en el horizonte de las pensiones, riesgo de exclusión, etc. Hay otras causas que tanto en el PP como en el PSOE remiten a la levedad de los liderazgos de Mariano Rajoy y de Pedro Sánchez.

Aún así, tanto los populares como los socialistas tienen a su favor la inercia de los muchos años que han estado -y siguen- en la primera fila de la política española. Los sondeos sitúan sus expectativas en torno al 20% de los votos. Es poco si hablamos de techo electoral, pero resulta mucho sí es el suelo. De todo esto se deduce que Ciudadanos debería ajustar su estrategia y no pisar antes de tiempo el acelerador. En la cuestión de los Presupuestos tiene un test importante. Mirando las encuestas, la tentación sería no apoyar al Gobierno. Obligar a Rajoy a la prórroga o al anticipo de las elecciones. Como esto último no va a suceder porque en el PP temen que podría conducirles al desastre, si Rivera quiere afianzar la imagen del hombre de Estado que antepone los intereses del país a los de su partido, Ciudadanos debería apoyar los Presupuestos que presente el ministro Montoro. Es un partido joven y el tiempo y los errores de sus rivales juegan a su favor. Los días de gloria pueden esperar.

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