sábado 16/10/21

In Memoriam: Inmaculada Cruz - Alzas el vuelo...

Me enfrento a la pantalla en blanco para intentar escribir unas líneas en recuerdo de Inma Cruz, que alzó el vuelo un 4 de agosto de 2013 después de luchar contra su enfermedad, como siempre había hecho con todo, contra viento y marea. (Funcionaria de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Inmaculada Cruz era Licenciada en Derecho y maestra. Desde el año 2000 había ocupado diversos cargos políticos. Fue delegada provincial de Obras Públicas entre 2004 y 2007  y delegada provincial de Ordenación del Territorio y Vivienda entre 2010 y 2011. Además, entre 2000 y 2004 fue jefe del gabinete de Presidencia de la Diputación de Cuenca. Senadora del PSOE por Cuenca desde 2011)

Me enfrento a la pantalla en blanco para intentar escribir unas líneas en recuerdo de Inma Cruz, que alzó el vuelo un 4 de agosto de 2013 después de luchar contra su enfermedad, como siempre había hecho con todo, contra viento y marea. (Funcionaria de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Inmaculada Cruz era Licenciada en Derecho y maestra. Desde el año 2000 había ocupado diversos cargos políticos. Fue delegada provincial de Obras Públicas entre 2004 y 2007  y delegada provincial de Ordenación del Territorio y Vivienda entre 2010 y 2011. Además, entre 2000 y 2004 fue jefe del gabinete de Presidencia de la Diputación de Cuenca. Senadora del PSOE por Cuenca desde 2011).

Dice un proverbio chino que para hablar de amistad han de tomarse muchos cuencos de arroz juntos. Creo que es cierto, pero el afecto y la admiración no entienden de arroz, entienden de sentimientos.

Luchó por lo que creyó y por aquellos en los que creyó. Una mujer especialmente dotada para la política tal y como demostró a lo largo de su vida, Inma tuvo una vida comprometida.

Conocí a Inma hace muchos años. Ella era entonces jefe de gabinete del presidente de la Diputación; en aquellos años conocí también a Carmen Pavón, diputada de cultura y Esther Pastor, jefe de prensa de esa institución. Fueron buenos tiempos.

Hablábamos de vez en cuando. No la conocí en profundidad, pero eso no importa ahora porque sí puedo contar que lo que ella transmitía con sus gestos y sus maneras eran afecto y cariño. Antes y después de esa enfermedad contra la que combatió se me presenta ante mis ojos como una persona cálida, acogedora, a la que le interesaban, sobre todo las personas.

De mirada profunda, clara y directa, decía lo que pensaba, seguramente siempre después de un proceso de análisis y reflexión. Era una mujer que buscaba respuestas a los porqués de la vida, de las cosas. Razonaba sus respuestas en público y en privado. No le gustaba dejar cabo sueltos. 

La última vez que la vi, tal vez hace un mes, me la encontré por la calle y conversamos un rato. Venía de la peluquería. Le pregunté que cómo estaba, pero era una pregunta genérica, pues nunca quise ahondar en el proceso de su enfermedad. Tal vez fuera cobardía  por mi parte, no sé. Aquel día la vi exultante, estupenda y con ánimo para todo. Cuando alguien con estas cualidades humanas nos deja, somos los de aquí los que nos quedamos huérfanos y perdidos. No sabemos si está en un lugar mejor, el que sea, pero al menos ya no sufre.                                                                                         

Quedamos en este “valle de lágrimas” como decía Jorge Manrique, los que pensamos en el hueco que deja, en el afecto que nos proporcionaba al dedicarnos su tiempo para charlar sobre todo o preguntarnos por nuestra familia, por nuestra situación, animándonos a sacar pecho y seguir por el camino que nos hemos marcado.

Un amigo con el que sí he compartido muchos cuencos de arroz, literalmente, y conversaciones en Toledo, Manuel Julián Orden  del Pozo me ha dicho que: “Inma Cruz era amiga y compañera antes de tú enterarte; la clase de persona que te da todo y trata de ayudarte con sólo conocerte. Su compromiso institucional y orgánico era total. No miraba a quién podía ayudar, porque le importaban las personas. Era POLÍTICA, con mayúsculas, porque creía en la gente y en el papel del político como gestor de problemas, como solucionador de causas, luchadora incansable y atenta en lo personal. Y lo demostraba. Por eso, quien la conocía, la quería. “Amicus certus in re incerta cernitur”. Descanse en Paz.

Inma, no querías grandes ceremonias de despedida y eso ha sido respetado. Una carta leída por Carmen Pavón y unas fotografías ilustraron en breves minutos lo que ha significado para todos. Lamentablemente no pude compartir esa despedida con aquellos que te admiraban y querían, pero créeme si te digo, que te llevo en mi pensamiento.

Sobria  hasta la saciedad, sencilla y cercana, clara y directa en tu vocabulario, afectuosa y acogedora, has sido un ejemplo para todos, especialmente para las mujeres que te hemos conocido, aunque fuera un poco. Levantaste el vuelo un 4 de agosto y nos dejaste. No sabemos dónde estarás, pero seguro que, como han comentado otras personas, sigues luchando por tus ideas, por Cuenca y por la igualdad.

Vuelas, ahora, en libertad, Inma, esa por la que tú luchaste.

Una hoja se va, y

otra se suma

al viento.

HATTORI RANSETSU (1654-1707).

Comentarios