Opinión

Democracia orgánica

Democracia, esta hermosa palabra, a lo largo de la historia y a lo ancho del planeta, ha sido utilizada, maltratada, injuriada y manipulada al interés de la persona y del momento en cuestión. Hoy se cumplen setenta y siete años, de un nefasto día en el que un grupo de mediocres cuartelarios, descerebrados, totalitarios irracionales, envidiosos, intransigentes, fanáticos, egoístas, iluminados, etc. al grito desgarrador de cruzada y glorioso movimiento nacional, cometieron el mas execrable de los actos que puede realizar, precisamente quien está encargado por el pueblo y pagado para defenderle y garantizar la permanencia de aquello que este pueblo ha decidido libremente; secuestraron las libertades, los derechos de los ciudadanos, secuestraron la Democracia e instauraron un sistema político dictatorial de una rigidez sin precedentes, secuestraron la Justicia, sometiendo al pueblo español a la más profunda oscuridad y el más helador de los miedos. Pero con mucho lo más grave es que tuvieron la desfachatez de llamarlo “Democracia Orgánica”

Democracia, esta hermosa palabra, a lo largo de la historia y a lo ancho del planeta, ha sido utilizada, maltratada, injuriada y manipulada al interés de la persona y del momento en cuestión. Hoy se cumplen setenta y siete años, de un nefasto día en el que un grupo de mediocres cuartelarios, descerebrados, totalitarios irracionales, envidiosos, intransigentes, fanáticos, egoístas, iluminados, etc. al grito desgarrador de cruzada y glorioso movimiento nacional, cometieron el mas execrable de los actos que puede realizar, precisamente quien está encargado por el pueblo y pagado para defenderle y garantizar la permanencia de aquello que este pueblo ha decidido libremente; secuestraron las libertades, los derechos de los ciudadanos, secuestraron la Democracia e instauraron un sistema político dictatorial de una rigidez sin precedentes, secuestraron la Justicia, sometiendo al pueblo español a la más profunda oscuridad y el más helador de los miedos. Pero con mucho lo más grave es que tuvieron la desfachatez de llamarlo “Democracia Orgánica”.

Desde entonces acá, muchos cambios se han producido, la estructura política ha realizado transformaciones, una transición no tan incruenta como nos dicen y todo eso, dicen que para instaurar la Democracia, pero si realizamos un análisis de esa evolución nos encontramos con que, salvo que a nuestros hijos no les pueden detener por hablar mal del Presidente de Gobierno, poco más, con autentica profundidad,  ha cambiado en este país. Tenemos una Pseudodemocracia que nos permite votar con una ley electoral injusta, partidista y excluyente. Tenemos un Parlamento secuestrado por la tiranía de la mayoría, con el absoluto desprecio de las minorías y de los ciudadanos que representan casi la mitad del pueblo soberano, impidiendo con ello que esta sagrada institución cumpla con la función para la que ha sido creada. Está secuestrada la Justicia, que desde su control político hasta la escasez de medios a la que está sometida, la hacen prácticamente inoperante. Están secuestrados los principales medios de comunicación, garantizando con ello la impunidad de las fechorías de los poderosos.

El sistema se basa en que tras unas elecciones se entrega un cheque en blanco al partido ganador, para que haga cuanto quiera, en contra del programa prometido, mienta, prevarique y cuantas tropelías se le antojen  sin que por ello se le puedan exigir explicaciones y mucho menos responsabilidades; no aceptan la posibilidad de que aquellos que les votaron puedan cambiar su opinión antes de cuatro años y a tenor de la gestión realizada. El pueblo ha de permanecer mudo los cuatro años, pues ellos son iluminados que en nada se equivocan.

Díganme, por favor, ¿Qué diferencia existe, en profundidad, con aquella Dictadura, denominada hipócritamente Democracia Orgánica?

La DEMOCRACIA, la autentica no consiste en proclamarla, ni escribirla en los documentos constitutivos del Estado y mantenerla en boca permanentemente, ni tampoco en instaurarla; tenemos sobrados ejemplos de países donde ni existe una Constitución y sin embargo su funcionamiento es ejemplarmente democrático. La Democracia autentica reside en ejercerla, en que cada acto que afecta a los ciudadanos vaya impregnado de legalidad, de transparencia, de afán de servicio, de respeto a los que opinan distinto, de absoluta garantía de justicia y de total derecho a pedir explicaciones en la seguridad de que se le van a otorgar. Todo ello con la garantía de que  aquel que no lo cumpla será incapacitado para representar a los ciudadanos, amén de pagar su culpa.

De esto, como puede comprobarse a través de los acontecimientos que sacuden a nuestro pueblo, estamos a años luz, es decir, de aquella Democracia Orgánica (Dictadura), únicamente se han blanqueado las fachadas, pero la distribución de la casa continúa exactamente igual y de ello se ha encargado celosamente, los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP y a más abundar se han cargado hasta los derechos sociales que con lucha y sufrimiento se consiguieron desde aquella Democracia Orgánica.

Pero, con mucho la consecuencia más perniciosa, es la actitud de castración política, de desencanto y resignación impotente que se ha generado en los ciudadanos, con la intención de con su abstención beneficiarse y permanecer en el poder. Es necesario sacar a nuestro país de esta situación de autentica emergencia nacional y evitar su total desestructuración y el abandono de nuestras generaciones mejor formadas. Es el momento de desbancar al bipartidismo y dotar a España de un autentico talante democrático con una Justicia independiente y garante de los derechos ciudadanos. Es preciso romper con los 77 años de despotismo.

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