Opinión

El respiro de Semana Santa

La Semana Santa ha sido un respiro. Resulta mucho más agradable ver los pasos procesionales, sus músicas y hasta sus cantos, el de la Legión en Málaga portando al Cristo de la Buena Muerte pone el vello de punta, que la cotidiana monserga política. Ha sido muy de agradecer además que Sánchez no nos haya echado un sermón, aprovechando cualquier excusa, de los que acostumbra a colocarnos.

A mi me gusta la Semana Santa. Tiene mayor riqueza, me parece, estética y emocional que la Navidad a la que están disolviendo en lucecitas y papel de regalo quitándole nostalgia, infancia y sencillez. Pero no me malinterpreten, la Navidad también me gusta.

Me han ido gustando crecientemente todas estas fiestas y celebraciones, religiosas en su origen y asumidas como cultura propia, creencias o no aparte, por una inmensa mayoría que la entendemos como parte de nosotros mismos. Me siento mucho más cerca de quienes la disfrutan que de quienes se pasan, cuando llegan, poniendo cara de vinagre y soltando discursos contra ellas ya mucho más cansinos que los que aborrecen.

Compruebo lo vivas que están en el sentir de las gentes sea en los grandes centros y procesiones o en lugares mucho más pequeños, esos pueblos donde los vecinos las recrean con un entrañable entusiasmo que compensa con creces las carencias y donde todos tienen algo propio de lo que alardean y se enorgullecen. Eso que no saben ni lo que es ni de que va siquiera los pregoneros en reata dando mitines con la carraca de la España Vacía.

Ha ido además bien la cosa en cuanto a turismo, en las costas y en los montes, en hoteles y en casas rurales y he visto volver contento al personal que ha salido. Ha hecho sol por todos lados. Y claro, no ha llovido, porque al tiempo las dos cosas no se puede. Una pena, porque esto empieza a ponerse reseco. A ver si se animan a venir las nubes ahra que ya se han cerrado la Macarena y la Esperanza. Sería el mejor remate, pero me temo que no va a ser el caso y que la cosa no pinta nada bien en cuanto a lluvia.

Pero hoy me quedo en eso, en que este lunes de Pascua a mi me parece que la gente está un poco más contenta. Que se les pasará en nada, pero que gusta el alivio. Porque además a partir de ahora lo más sano será procurar huir de la berrea. Mas que escuchar ahora los bramidos será cosa de recordar lo que han hecho y más que creer sus promesas hacer memoria de sus mentiras.

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