sábado 25/9/21

Fascismo del revés

Con más de 80 años de retraso invade el mundo una inmensa pléyade de gentes que se autoconsideran heroicos luchadores contra el fascismo y recorren las calles, los libros, los cuadros, las estatuas y en cuanto detectan un atisbo de la "bestia" sacan el hisopo de exorcizar, decretan su excomunión, derriban su estatua, borran su memoria, arrojan sus obras a la hoguera y lo destierran a la tinieblas exteriores donde solo habita el mal y es todo oscuridad.

Todo ello, claro, en los regímenes democráticos que permiten su libertad y protegen sus derechos porque en aquellos donde por ideología totalitaria o teocracia religiosa, no hacen para nada tales cosas y ya se guardan ellos muy mucho de abrir el pico. Entre otras cosas y afinidades, porque en no pocas ocasiones lo tienen abierto para que los ceben.

Todo esto, como de inicio ha sido dicho, con un retraso según los casos de entre los 80 años largos o los ya casi 45, para nuestra desdicha, de aquí. Porque entonces a estos heroicos luchadores se les vio poco la verdad, porque o no habían nacido o por que entonces en ver de ir de "guay" que dicen ahora, lo que aquello te acarreaba era un estacazo o acabar encerrado.

El antifa es el personaje del momento, la última y gran representación de la izquierda que posiblemente nunca fue y que ahora pretende heredar el glamour de unos combates que ni fueron estos, ni tienen que ver con lo que proclaman ni tienen relación con liberación alguna ni cristo que lo fundó. Porque el antifa es ante todo y sobre todo un represor. Es alguien que se supone a sí mismo en la exclusiva posesión de la verdad y se considera ungido por el sanedrín sacerdotal de la progrecracia y todo en uno y a la vez como fiscal, juez y verdugo para acusar, condenar, estigmatizar, arrojar a la hoguera y dar muerte civil a todo el que le venga en gana.

Sin que haga falta alguna prueba, ni tenga porque respetarse la mas mínima presunción de inocencia, sin que haya derecho a la defensa, sin que las leyes tengan nada que decir y sin que la Justicia se tenga que pronunciar. Basta con que el dedo "antifa" te señale y te marque como fascista y ya está. A ti ahora, o antes a toda la historia y ya casi a la totalidad de la humnidad. Fascista desde que comenzó a balbucear. Todos fascistas, desde el Homo habilis, desde la primera civilización hasta el mismo día de ayer, los españoles los que mas, por supuesto, y tan solo excluidos unos cuantos elegidos por ellos y ellos mismo, los Antifas, faltaría más, que vienen a ser algo así, y sin como, como los ungidos por la nueva divinidad y los guardianes y custodios de la verdad revelada por ella.

Meterse en tal laberinto y adentrarse en esa fosa en la que hay mucho cieno que limpiar y mucho embuste que desenmascarar es peligroso en extremo. Es muy arriesgado el hacerlo y uno mismo está sintiendo ya las consecuencias en las costillas de haber osado criticarlos en "Tiempo de hormigas" y retratar lo que nos pretenden imponer, la censura que ya nos aplican y la tiranía cursi que nos quieren instaurar.

Pero como ni es cuestión de arrugarse ni hay cosa mejor contra el miedo que identificarlo y afrontarlo daré de este fascismo al revés, pero al cabo fascismo la que creo es una primera definición para retratarlo en lo que es y no en lo que pretende ser.

ANTIFA: Dícese del movimiento fascista, totalitario y liberticida que se autointitula antifascista para tener con ello la coartada y atribuirse la autoridad moral de yugular la libertad de expresión de todo aquel que se le oponga y señalar como fascistas a todos los demás.

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