Opinión

Las elecciones que vienen

La convocatoria de elecciones en Andalucía parece ya inminente. Lo previsto es que tenga lugar este mismo martes para así acudir a votar el próximo 12 de junio. Así que ya estamos otra vez en campaña electoral, si es que alguna vez hemos de dejado estar.

Lo de Andalucía es, primero, cosa de que alguno no se lo acabe de creer, lo digo por el PSOE y Podemos, que es como ni todavía se hubieran recuperado de lo que les pasó aquel día después de cuatro décadas de la izquierda en el poder. Hasta las encuestas, las del CIS holgadas y sobradas, daban amplio margen para repetir gobierno a Susana Díaz. Por Juanma Moreno no daba nadie ni un duro de los de antes ni un euro de los de hoy. Fue cuando se produjo la hecatombe. Lo que apenas nadie esperaba, pero una encuesta de GAD 3 al cierre de las urnas ya empezó a avanzar. El PP con Ciudadanos y la potente irrupción de Vox arrebataban a la izquierda su cortijo andaluz que parecía por los siglos de los siglos de su exclusiva propiedad. Tal fue su enfado e incredulidad que hasta salieron a la calle contra las urnas, gritando su frustración. No podía ser y no podía ni iba a durar aquello.

Pero hoy es Juanma Moreno quien convoca confiado a las urnas, pues tras estos años de mandato tiene muy fundadas esperanzas de que las va a ganar. Su gobierno, eso dicen al menos los sondeos de opinión, veremos si lo corroboran los votos, ha gustado a los andaluces que lo valoran positivamente y ven en él un cambio a mejor con respecto a los últimos del socialismo en la región.

El dirigente popular, convertido en referente nacional y considerado pieza esencial por el nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo aspira a consolidarse en el poder con una victoria en las urnas y convertirse en primera fuerza política, la vez anterior no lo fue, amen de sacar una mayoría holgada que le permita formar un gobierno con una buena posición negociadora.

Sabe bien que aspirar a una mayoría absoluta es una quimera y que es más que probable que deba cambiar de socios, pues Cs está en proceso acelerado de total descomposición y que todo indica que será Vox, en claro ascenso, con quien tenga que negociar y hasta gobernar. Como y en qué posición de más o menos fuerza dependerá de si, absorbiendo la gran mayoría de los votos de Ciudadanos, logra un número de escaños que supere al conjunto de la izquierda. Algo que no pinta fácil aunque el PSOE no se recupera del trastazo y la troupe a su izquierda tiene organizada tal trifulca y andan tan a garrotazos que no se sabe ni cuantos se van a presentar. Entre el electorado socialista, la sustitución de Susana por Espadas no ha supuesto revulsivo alguno por el momento. Sigue tocado, aunque la sentencia definitiva del Supremo sobre los ERES se deje para después de las urnas, si estas se adelantan, que ya sería sonar a clamores de funeral. Pero tiene una base de votantes fiel a la que nada hace cambiar y que sin duda lo sostendrá en estos momentos de adversidad.

En clave nacional y mirando a las generales, las elecciones andaluzas significan para el resucitado PP de Feijóo, una magnífica oportunidad. Un buen resultado, un espaldarazo a la gestión de gobierno, la impronta de un perfil moderado supondrían la primera piedra de la calzada hacia la Moncloa. Un camino que va a ser largo porque, de inicio, Sánchez va a retrasar las urnas hasta donde pueda estirar la legalidad. Su intención es convocar en diciembre de 2023 y que no vayamos a votar hasta el 2024. Resulta que le toca, por turno, en el segundo tramos del año que viene la presidencia de la UE y eso lo quiere lucir y pasear como si fuera el César. Ya lo verán.

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