sábado 25/9/21

El cuento de Illa

Según pasan los días y arrecia la pandemia lo del ministro Salvador Illa resulta cada vez mas feo. Sus modos educados y untuosos convencen cada vez menos en cuanto se deja al lado la cascarilla educa y aparece la almendra. O no. Porque resulta que no hay, que esta vana. O peor. Que es la demostración de una inutilidad absoluta.

La respuesta a unas preguntas esenciales dejan al descubierto el montaje propagandístico. ¿ La acción del ministro ha sido la adecuada? ¿Lo fue al inicio su negativa a aceptar siquiera la gravedad de lo que venía y se sabía que venía? ¿Fue su respuesta previsora, eficaz y decidida en conseguir y dotar de los medios necesarios a los sanitarios? ¿Ha sido su tándem con Fernando Simón algo más que escenografía y atrezzo?. Si se dejan al margen, que en España es un imposible metafísico, banderías políticas y nos atenemos a los hechos su nota no alcanza, a mi personal y humilde entender, el aprobado. Y eso siendo generoso.

Pero aún en caso de que se otorgue una valoración positiva viene la segunda parte. ¿Si el señor ministro ha sido capaz y determinante para luchar contra el COVID por que ahora abandona, deja el ministerio tirado y se lanza hacía su verdadero objetivo: las elecciones catalanas? ¿O es que da por vencida, como hizo su jefe en junio, a la enfermedad?

Pareciera que este es el mensaje, que Illa cumplida su misión se dispone a recibir los frutos de su victoria. Y no hay tan victoria, no hay tal derrota de virus. Solo hay un anuncio de vacuna que se está poniendo a cuenta gotas, que nos coloca de nuevo a la cola europea en la realidad, otra cosa son, como siempre, las proclamas, en cuanto a datos y número de personas a las que ha llegado esa primera dosis. Que esa es otra. No hay nadie aún, pero nadie y habrá que esperar semanas que pueda darse por vacunado pues no lo estará hasta que se pongan la segunda dosis.

Eso por un lado pero por el otro el horizonte que se avecina, entre la cepa inglesa de cuyas características no se sabe nada, a engañarnos y la galopada cada vez y de nuevo más desbocada de los contagios, no sería en absoluto el momento de salir pitando. A no ser claro que eso signifique reconocer que resulta que viene a dar lo mismo pues excepto decir muy enfáticas y muy educadas palabritas el señor filosofo, esa es un formación y dedicación vocacional, da igual que esté o que no. Que tan solo hay que sustituirle por alguien que siga dando el pego. 

La rumorología indica que será la actual ministra de Política Territorial Territorial y Función Pública, Carolina Darias, cuya formación profesional, Licenciada en Derecho por la Universidad de la Laguna tiene similar conexión con la cartera de que va a tomar posesión que su sustituido. Carolina Darias fue una de las portadoras de la famosa pancarta del 8-M que acabó en un contagio masivo. A saber, Carmen Calvo, ella y esposa y madre del presidente del Gobierno. La foto de aquel día no será posiblemente recordada con excesivo entusiasmo.

El recambio más bien parece la manera de hacer hueco a quien hay que compensar que es el señor Iceta, hoy poderoso personaje que marcaba ya la política territorial del PSOE a nivel nacional desde su conocida posición de pliegue, aunque el discursito se envuelva para que no se note, ante el nacionalismo.

En suma, es un juego y un enjuague electoral lo que nos están vendiendo y, una vez más, se está tragando el personal. Las tragaderas son ya tales que aquí lo de pulpo como animal de compañía es ya lo más sensato y normalizado que nos hemos comido. Mientras enero asoma con cara cada vez mas temible. Y no por las nevadas.

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