Opinión

El disparate convertido en ley

La ley Trans es un disparate, una aberración y el peor ataque sufrido a la igualdad y a los derechos de la mujer desde que comenzó su lucha por la liberación. Y no me voy a cansar de decirlo en el ejercicio de mi libertad de expresión y en defensa de la Declaración Universal de Derechos Humanos que los protege tanto a ella como a la no discriminación por razón de sexo que este delirio de tropa podemita, secundado por el PSOE, agrede en lo más profundo, y ya está dando lugar a situaciones que suponen una verdadera vejación no solo para las mujeres, las más afectadas, sino para todos y para toda razón, justicia y sentido común.

Lo que empieza a aflorar, cuando la esperpéntica alucinación se ha convertido en Ley y por tanto hace obligatoria su aplicación, no es sino el primer atisbo de algo que, por muy ridículo que parezca y que lo es, va a suponer la peor y más feroz de las agresiones y un demoledor destrozo de todo cuanto se ha ido avanzando en estos dos últimos siglos en la igualdad de sexos.

Los primeros casos marcan ya las pautas de lo que en otros países, como Escocia y varios estados nórdicos, ha alcanzado tal gravedad que les ha llevado a echar ya no solo el freno sino iniciar una acelerada marcha atrás ante las consecuencias sobrevenidas y que en España, dado el todavía más dislocado texto legal, van a alcanzar el grado de esperpento total. La primera ministra escocesa dimitió por ello.

La exigencia de violadores de ser trasladados a cárceles femeninas, con el simple trámite de “declararse” mujer y que en Escocia se concreto en una nueva serie de violaciones en la prisión, está ya en marcha en nuestro país. De hecho ya hay varios casos. El primero conocido que manifestó tal intención fue el asesino y violador tinerfeño de su propia prima que al ser conducido ante el tribunal ya intento tal maniobra para intentar burlar a la justicia. Ahora entre los seis primeros delincuentes encarcelados que sin más preámbulo, la ley Trans se lo permite, que su propia voluntad pretenden ser trasladados a cárceles para mujeres ya hay también otro más condenado por delitos sexuales.

Y esto no ha hecho más que empezar como ha empezado en el caso del opositor a Policía Municipal, que anteriormente y como “hombre” se había presentado a seis pruebas en diferentes localidades madrileñas y ahora en la de Torrelodones exigió sobre la marcha, para las de carácter físico, tener consideración de mujer. O sea, conseguir así un trato de favor sobre el resto de las mujeres que aspiran a tal plaza. El peso del objeto para ellas está marcado en tres kilos en vez de cinco para los hombres. El aspirante ni siquiera se ha cambiado el nombre y aun menos atributo masculino alguno. El deporte será otro de los escaparates del espectáculo. Con mirar a EE.UU basta para saber lo que les espera a las mujeres. La nadadoras estadounidenses saben ya lo que es ser humilladas en las piscinas y en los vestuarios por hombres, con todos sus atributos sexuales y biológicos intactos.

Pero esto es el inicio, a nada nos parecerá como hoy nos puede parecer que esto no podía pasar, que lo siguiente era algo a donde tampoco podíamos llegar y a nada nos lo tragaremos como “normal”. Como un día comenzó lo del Sí es Sí y ahora ya pasamos de los 750 criminales beneficiarios del delirio monteril. Y aquí no ha pasado nada ni asumido nadie la mínima responsabilidad. Normalizar como algo bueno y positivo lo que es lo más regresivo y contrario a la igualdad es el paso para el cual ha de señalarse a quien lo critique como un ser inmundo y perverso e impedir que pueda ni siquiera hablar. Porque nada puede oponerse a lo que es el mundo nuevo que pretenden imponernos y que no es otra cosa que una siniestra dictadura, por muy cursi y empalagosa que se presente. Hasta que les llevas la contraria y ellos te arrojan a la hoguera.

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