Opinión

Los calzoncillos del PSOE

Cuando la izquierda roba es como si robara menos y cuando la corrupción adquiere los tintes más groseros, obscenos y repugnantes se escoban debajo de las alfombras, que los medios de comunicación afines o sumisos, o sea casi todos, se aprestan a ofrecer como cobijo.

Lo que está sucediendo con la cuadrilla de los ‘conseguidores canarios’ es un estremecedor ejemplo de la doble vara, la ocultación mediática y hasta la ¿prevaricación fiscal? para intentar silenciarlos y que no lleguen al conjunto de la opinión pública. Ni aunque uno de los pajaritos -el ‘mediador’- cante, ni aunque haya vomitivas imágenes, esclarecedores mensajes y pruebas de la catadura infame de los personajes. Aquí ya no es que haya el respeto a la presunción de inocencia, esa que jamás se respeta con ninguno de los afectados del otro bando a los que se criminalizó día y noche hasta llevarlos a situaciones de desesperación límite, pongamos que hablo de Rita Barberá, y aunque luego resultaran absueltos, sino que se tiende un manto de silencio que ríete tu de la famosa omertá siciliana.

Aquí no hay especiales rojivios, ni cámaras de guardia en los portales, ni presentadores mesándose los cabellos y tertulianos por doquier dando alaridos y echándose ceniza cuaresmal por sus indignadas cabezas. Tampoco entrevistas evolianas al que tira de la manta, y hasta se hurta en cuanto se puede a la sigla que cobijaba a la piara. Tampoco, y aunque la cosa lo reclame y ofrezca toda la carnaza de la que tanto gustan, barrigas, orgías, cutrerio y esnifamientos, la telebausura no se hace ningún eco y si acaso hace algún mohin de asquito.

Aunque sea la expresión más repugnante de eso que dicen combatir tanto, el machismo, la utilización repulsiva de la mujer y el sexo, ni aunque la mas procaz de las hipocresías haya quedado al descubierto. El diputado socialista que era cabeza de la trama criminal, Juan Bernardo Fuentes Curbelo, que ya ha dejado el acta, aunque la juez se haya visto obligada, a su pesar, a no decretar prisión para él por no haberla querido pedir para él, ¡qué casualidad!, el fiscal pues como decía el otro ¿a ese quién lo nombra, eh, quién lo nombra?, era de los que admonizaban y daban lecciones sobre moral y ética a todos sus rivales en la Cámara y votaba por la abolición de la prostitución con mucha alharaca.

Todos los ingredientes de la peor olla podrida se conjugan en el escándalo pero es de ver como tantos se escurren y tan pocos intentan meter la cuchara para intentar saber cuántos y quiénes son los garbanzos y tocinos que hay en ella. El ‘cantor’ ha dado la cifra de 15. Porque aunque algunos nombres se conocen y ya aparece como señalado máximo, un general de la Guardia Civil, también pieza fundamental en el ajo, a otros se los está guardando, resguardando y escondiendo bajo tierra. El paraguas protector está haciendo lo imposible y lo seguirán haciendo, porque quede en poco y se olvide cuanto antes. Mejor ni mentarlo y luego ya pasado y en vez de limpiar la porquería hasta del último rincón lavarnos a nosotros la cabeza y borrarlo de nuestra memoria.

Pero ahí están los calzoncillos, esa marca de la casa patentada por Roldan. Y eso es lo que quiere evitar que se vea a toda costa que veamos. Que volvamos a ver de nuevo. Los calzoncillos, con zurraspas, del PSOE.

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