martes 30/11/21

Los enredos del PP

Alguien está enredando más de la cuenta en el entorno de la dirección nacional del PP en contra de los intereses de la marca nacional del partido conservador, que es el pilar derecho de nuestro sistema y en ese sentido también afecta a su estabilidad. Dicho sea como primera providencia ante el culebrón desencadenado cuando hace unos meses, la presidenta de la CAM, Isabel García Ayuso, anunció su legítimo propósito de competir por la presidencia del partido en ese mismo territorio.

Habida cuenta de que Madrid es la única Comunidad institucionalmente gobernada por el PP cuya presidencia no incluye también el liderazgo del partido, y que el efecto multiplicador de la figura Ayuso en la facturación electoral del PP está sobradamente demostrado, ¿qué sentido tiene frenar ese objetivo dentro de la propia organización del partido? Ella lo dice a su modo: “Quiero contagiar la ilusión del 4 de mayo”.

A partir de aquí entramos en una absurda guerra de egos que galopa sobre la autodestructiva manía de procesar las intenciones de los demás, con resultados muy lesivos para la propia marca que todos dicen servir. Es lo que finos analistas y chispeantes tertulianos suelen llamar “tiro en el pie”, con la no menos lesiva cooperación de los medios afines.

Respecto a lo que parece un suicida intento de menospreciar a escala nacional el capital político acumulado por Díaz Ayuso, también a nivel mediático, véase este titular de un periódico de declarada afinidad derechista: “Génova quiere usar a Almeida como candidato en su guerra a muerte contra Ayuso”.

De lo que se desprende la temeraria hipótesis de que Génova (sede central del PP nacional) está en guerra contra un imprescindible generador de votos en favor de la causa de Pablo Casado, el aspirante a la Moncloa. Se deduce también que el arma secreta para desactivar el avance de Ayuso es su amigo y compañero, Martínez Almeida, el alcalde de Madrid, asimismo mimado por los sondeos.

Insisto que todo eso nace de interesados procesos de intenciones ajenas. Si vamos a las fuentes originales del culebrón, nada es lo que parece. La propia Ayuso está harta de decir que para intentar liderar el PP madrileño no ira a la guerra con nadie: “Y menos con Almeida porque somos un tándem”, ha dicho.

Hay quien le atribuye incluso la intención de disputarle a Casado la candidatura del PP a la presidencia del Gobierno. Eso es desconocer el calendario, de cara a las próximas elecciones generales (2023). Solo un eventual fracaso de Casado en las mismas podría darnos pie para especular con las aspiraciones nacionales de Ayuso dentro de seis o siete años. Pero hasta entonces nos espera un intrincado laberinto de variables. Vaya usted a saber.

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