Opinión

Feijóo en Andalucía

Suele decir el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, que los españoles tendrán que elegir entre un proyecto socialdemócrata como el del PSOE o “lo desconocido”. Fue la palabra usada en una de sus últimas declaraciones públicas. Mal planteado. El PP puede ser poco recomendable, pero no es desconocido. Pelos y señales del mismo nos dio la semana pasada el presidente andaluz, Juan Moreno Bonilla, durante su investidura en la Asamblea de la Comunidad.

Alberto Núñez Feijóo, por boca de Moreno, debutó en ese debate como aspirante creíble al palacio de la Moncloa. Con planes bien conocidos. Básicamente los que había remitido ya hace unas semanas al presidente del Gobierno, junto a una carta personal. Y dos vectores claros: bajada de impuestos y reducción del gasto público.

En cuanto a las medidas encaminadas a luchar contra esa nueva pandemia llamada inflación, estamos ante un ensayo general de las ideas de Feijóo. Así es, porque las recetas para combatir la subida de precios, y que el Gobierno andaluz aplicará a partir de su constitución la semana que viene, son recetas de Feijóo a escala nacional. Incluida la jaleada “deflactación” de umbrales en el IRPF que pagan todos los asalariados. Moreno lo plantea para Andalucía en el tramo autonómico, Feijóo lo viene planteado en el tramo estatal, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero -flamante número dos del PSOE-, lo tiene en la cabeza por recomendación de sus propios expertos, aunque por ahora el Gobierno parece ser más partidario de tocar el IVA sin deflactar los tramos del IRPF.

Parece razonable si se trata de proteger el poder adquisitivo de las rentas del trabajo. Si la renta sube por efecto de la inflación rebasa el umbral de renta a partir del cual el impuesto es más gravoso, no serviría de nada la subida del salario en función del IPC.

Algunas recetas de Moreno reproducen las de Feijóo que, a su vez, reproduce algunas del propio Sánchez, como los “cheques”. En el caso andaluz, para la emancipación de los jóvenes, ayudas a empresas que los contraten, o un impuesto del agua para financiar infraestructuras, ya aplicado por anteriores gobiernos socialistas de la Junta.

Nada de todo eso impide que se reproduzcan las dinámicas de confrontación entre el que gobierna y el que aspira a gobernar. Con los papeles cambiados, claro. Así hemos visto que el jefe de filas del PSOE andaluz, Juan Espadas, utiliza contra Moreno Bonilla el mismo discurso que a escala nacional utiliza Feijóo contra Sánchez. En positivo, ofreciendo pactos en nombre del interés general (hasta cinco ha ofrecido Espadas). Y en negativo, acusando al que gobierna de estar divorciado de la realidad. Se lo dice Feijóo a Sánchez y se lo dijo otro día Espadas a Moreno Bonilla.

Cosas de la política.

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