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Versatilidad, principal arma del Hospital de Ciudad Real para plantar cara a la covid-19

ANIBAL DE LA BELDAD / EFE | 23 de noviembre de 2020

En la imagen de archivo el Hospital General Universitario de Ciudad Real capital
En la imagen de archivo el Hospital General Universitario de Ciudad Real capital
Tener capacidad de reacción y adaptar el hospital por unidades covid y no covid, dependiendo de la evolución de la pandemia, ha sido fundamental para garantizar la mejor prestación sanitaria a los casi 265.000 habitantes a los que da servicio este hospital, el segundo más grande de Castilla-La Mancha

La versatilidad en la forma de proceder y la vertiginosa adaptación a los patrones de la demanda ha sido la gran arma utilizada por el Hospital General Universitario de Ciudad Real para plantar cara a la covid-19 durante la crisis sanitaria.

Tener capacidad de reacción y adaptar el hospital por unidades covid y no covid, dependiendo de la evolución de la pandemia, ha sido fundamental para garantizar la mejor prestación sanitaria a los casi 265.000 habitantes a los que da servicio este hospital, el segundo más grande de Castilla-La Mancha, que cuenta con 564 camas.

Si el potencial de adaptación ha sido un factor clave para ayudar en esta situación no lo ha sido menos la respuesta que ha dado el personal del centro hospitalario en todas sus categorías profesionales, como reconoce en un entrevista con Efe, el cirujano y actual director de la Gerencia de Atención Integrada de Ciudad Real y del Hospital de Ciudad Real, Alberto Jara.

La actitud de los profesionales ha sido "increíble y ejemplar, ha llegado a ser quijotesca, con un grado de generosidad y perseverancia tal que sólo podemos darles las gracias y la enhorabuena", ha resaltado.

En el momento actual el número de pacientes con covid es de 40 hospitalizados y 15 más se encuentran en la UCI, un número muy alejado de lo que ocurrió en la primera ola de la pandemia, cuando en el pico de la crisis, a finales de marzo, se llegó a 390 hospitalizados y 67 en la UCI.

Ahora hay 332 camas ocupadas con pacientes no covid, cuando en el momento más álgido de la pandemia la media era de 100 pacientes no covid ingresados.

El mayor número de pacientes no covid, por otra parte, hace más compleja la gestión actual del hospital porque hay que determinar circuitos diferenciados, pero no ha impedido que la actividad programada se haya recuperado al cien por cien en estos meses aún "con las limitaciones que ya tenía otros años en cuanto a recursos humanos", reconoce el gerente.

Al contrario de lo que ocurrió en la primera ola, cuando se suspendió toda la actividad programada, excepto la atención de patologías no demorables, el hospital presta servicio con normalidad.

En todo caso, en aquel momento las consultas a los pacientes se mantuvieron de forma telefónica e incluso se solicitaron las pruebas necesarias para mantener su seguimiento, lo que ha permitido tener bajo control la lista de espera de las consultas externas, algo que no ha sido posible con la lista de espera para intervenciones quirúrgicas que ha aumentado.

El plan de contingencia que puso en marcha el hospital durante el verano ha permitido aumentar la actividad quirúrgica programando operaciones mañana y tarde para dar una respuesta más rápida.

Alberto Jara ha reconocido que la crisis sanitaria ha supuesto una situación de estrés emocional muy importante para los profesionales del Hospital, a los que se les ha puesto al límite en servicios como la UCI, Urgencias o Hospitalización.

Este hecho le llevó desde un primer momento a poner en marcha un Plan de Protección a los Profesionales al considerarlos "personal crítico para la sociedad".

El Plan lo que ha buscado siempre es protegerlos, prestando especial atención al apoyo psicológico ante cualquier demanda del trabajador y haciéndolo también de forma profiláctica, en aquellos sitios en los que había mayores situaciones de presión. Los resultados son excelentes, más allá del cansancio, que es lógico, y la situación de salud de los profesionales es buena", ha explicado.

El plan también incluía e incluye medidas para protegerlos de la mejor manera posible, y de hecho los resultados de infectados "fueron bajos en la primera ola en unidades críticas, con tasas de seroprevalencia mucho más bajas que hospitales como el Gregorio Marañón, el Doce de Octubre o la mayoría de los hospitales de España", ha dicho.

DETERMINANTE EL TRABAJO DE ATENCIÓN PRIMARIA

El gerente del Hospital de Ciudad Real ha reconocido que en esta segunda ola está siendo determinante el trabajo que realizan en estrecha coordinación Atención Primaria y las Unidades de Vigilancia Epidemiológicas.

La Gerencia de Atención Primaria de Ciudad Real cuenta con 40 enfermeras en la Unidad de Vigilancia Epidemiológica, que junto con los profesionales de la Atención Primaria ha hecho posible realizar 26.000 pruebas diagnósticas de la covid-19.

Ese engranaje es fundamental, hasta el punto de que llevan 22.200 personas confinadas por ser contactos estrechos y han detectado 5.000 positivos frente a los cuales han actuado", ha señalado el gerente.

Respecto a la contratación de profesionales, en la Gerencia de Ciudad Real se han contratado 600 profesionales más con respecto a 2019, lo que va a suponer un gasto adicional en nóminas de 16 millones de euros, algo que Jara ha agradecido al Sescam (Servicio de Salud de Castilla-La Mancha).

LOS SANITARIOS ACUMULAN AGOTAMIENTO Y SOBRESFUERZO

Por su parte, Estrella Espinosa, miembro de la Junta de Personal de Hospital de Ciudad Real y representante del Sindicato de Enfermería Satse, ha reconocido, en declaraciones a Efe, que el hospital ha sido capaz de lograr "una reserva estratégica de profesionales importante", que ha supuesto incrementar la contratación un 800 por ciento.

Para los sindicatos, es una buena noticia pese a que mantienen que aún la contratación es insuficiente para cubrir la ratio: en el caso de Enfermería, la plantilla está por debajo de las ocho enfermeras que se necesitan por cada mil habitantes.

Espinosa ha reconocido que los profesionales acumulan agotamiento y un gran sobresfuerzo, y algunos de ellos sufren las consecuencias de haber enfermado por la covid-19.

Piden a la Gerencia la creación de una consulta específica que se encargue de atender y centralizar la atención del virus y las secuelas que se están empezando a detectar.

APRENDER DEL PASADO PARA EVITAR SITUACIONES SIMILARES

El presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer en Ciudad Real, Félix Peinado, ha explicado a Efe que los pacientes de cáncer han sufrido especialmente la crisis sanitaria, y aunque comprenden la situación que se ha vivido en este hospital aseguran que se debe aprender del pasado para evitar situaciones similares.

La AECC ha visto cómo durante la pandemia se han detectado un menor número de casos oncológicos porque todo el mundo estaba pendiente de hacer frente a la covid-19, y esta situación ha provocado que, en algunos casos, se hayan retrasado hasta tres meses los diagnósticos de cáncer.

"A la pandemia se le debe prestar la atención que merece, pero no debemos dejar de pensar que el cáncer, como otras enfermedades, tiene igual virulencia que antes", ha señalado.

Sin culpabilizar a nadie de lo sucedido, Peinado ha advertido: "lo importante es aprender de lo vivido para evitar que vuelva a suceder". 

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