miércoles 1/12/21

Yonkis del Respibien, el espray anticongestión: "20 años con esta mierda. Ojalá pueda dejarlo"

Algunos 'adictos' a este fármaco denuncian que han tenido que ser intervenidos tras "quemarse" las fosas nasales y perder la mucosa

Yonkis del Respibien, el espray anticongestión: "20 años con esta mierda. Ojalá pueda dejarlo"
Yonkis del Respibien, el espray anticongestión: "20 años con esta mierda. Ojalá pueda dejarlo"

Un reportaje de Juan Rodríguez de Rivera publicado en EL ESPAÑOL

"Veinte años con esta mierda. Un bote en el coche, uno en el cajón del trabajo, uno en el coche de mi mujer, uno siempre encima, en mi mesa de noche un par de estos. Siempre que paso por una farmacia tengo que entrar a comprar, es algo automático. Ojalá pueda dejar esta mierda". Este es el desesperado comentario que un internauta dejó en un grupo de apoyo de Facebook. Cualquiera podría pensar que se trata de una persona dependiente de alguna droga dura, pero no. Su adicción son los espráis descongestivos, concretamente, el Respibien. El principio activo de este medicamento es la oximetazolina y también está presente en otros productos como Respir o Utabon.

Facebook acoge a una gran comunidad de damnificados por este tipo de fármacos. De hecho, la página "Adictos al RESPIBIEN (oximetazolina)" ya tiene 10 años y cuenta con 1.124 suscriptores. Su misión es dar apoyo moral a las personas enganchadas a estos productos indicados para la obstrucción nasal. La administradora de la página "Yo también tengo adicción al Respibien..." suele preguntar periódicamente a sus más de 300 seguidores cómo se encuentran. Los comentarios que reciben sus publicaciones son casos impactantes y, sin embargo, la cuenta sigue proporcionando mensajes de apoyo y artículos que pueden servir de ayuda a la comunidad.

¿Productos peligrosos o mal usados?

"Estos medicamentos son muy antiguos y se adquieren en las farmacias sin necesidad de receta médica. Son vasoconstrictores, es decir, provocan una constricción en la mucosa nasal, liberan la nariz y, de esta manera, facilitan la respiración", explica Vicente Baos, médico de atención primaria en el centro de salud de Collado Villalba-Pueblo.

Sin embargo, se trata de medicamentos muy potentes. "Aunque esa vasoconstricción tiene un efecto estimulante, la acción de la medicación es muy local. La adicción a ella viene provocada, principalmente, por el efecto rebote: la mucosa se adapta a la oximetazolina y cada vez necesitas aplicártela más veces para tener la nariz despejada". Es decir, no se ha demostrado que el químico por sí mismo sea adictivo. Por eso, se sigue vendiendo en farmacias: porque la adicción depende del uso que cada persona le dé.

El prospecto que acompaña a estos medicamentos es muy claro: no se deben utilizar más de dos veces al día y, como máximo, durante un total de tres días. "El problema es que, como la venta de este producto es libre, mucha gente lo utiliza sin ser necesario. Algunas personas como las que, por ejemplo, tienen el tabique nasal desviado y que, por tanto, respiran mal por la nariz durante todo el año, lo utilizan de forma constante", asegura Baos.

Una relación tóxica de 10 años

Concha (nombre ficticio) llegó a usar espráis descongestivos con oximetazolina durante más de diez años. "Yo siempre había vivido cerca del mar y cuando me mudé a Madrid con 18 años los resfriados me parecieron insoportables por la sequedad del ambiente. Comencé entonces a utilizar estos espráis y nunca se me pasó por la cabeza que pudieran causarme un problema", afirma durante una entrevista telefónica con EL ESPAÑOL.

Sin embargo, poco tiempo después los aerosoles pasaron a formar parte de su vida: "Llevaba siempre uno en el bolso y tenía otro en la mesilla de noche. Me obsesionaba la idea de quedarme sin él y que se me taponara la nariz de tal manera que me fuera imposible respirar".

La dependencia fue en aumento y ahora confiesa que considera que era adicta. "Una noche cenando con mi marido y unos amigos me olvidé el frasco en casa. Hablé con mi marido y le pedí que saliera a buscar una farmacia de guardia. Él trataba de decirme que todo iba bien, pero yo estaba convencida de que me iba a ahogar. Al final, mi marido tuvo que salir a buscar una farmacia", relata Concha.

Durante diez años asegura que había noches en las que no podía dormir pensando en la congestión. Su relación con la oximetazolina terminó cuando un amigo médico le recomendó un otorrinolaringólogo: "Tras examinarme me dijo que me había quemado las fosas nasales y que ya no producía mucosa. Me tuvieron que operar. Sin embargo, lo peor fue la recuperación que vino después: tenía que llevar unas gasas que me obstruían las fosas nasales, es decir, recibí lo que llevaba mucho tiempo queriendo evitar".

Tras retirarle las gasas del postoperatorio volvió a sentirse congestionada en algunas ocasiones, pero ya no podía utilizar oximetazolina. Los médicos le recomendaron suero fisiológico. "Lo pasé fatal cuando tuve que dejarlo. Era como un síndrome de abstinencia. Yo repetía que me iba a ahogar, pero los especialistas insistían en que era todo psicológico y en que no necesitaba nada".

Al hablar por teléfono se nota por su voz que Concha está resfriada y tiene la nariz congestionada. Han pasado ya unas cuantas décadas de su operación y no ha vuelto a usar la oximetazolina. "Si necesito algo, utilizo agua de mar pero, por lo general, no quiero saber de nada que se introduzca por la nariz".

Marisa (nombre ficticio) también ha pasado por una época de adicción con la oximetazolina. "Hace cinco años empecé con la alergia a las gramíneas y no podía respirar. Probé mil productos y al final me recomendaron estos espráis. Bueno, te metes un chute y alucinas. Respiraba mejor de lo que había respirado nunca, pero pronto me dí cuenta de que cada vez necesitaba un chute cada menos tiempo", explica la exadicta a EL ESPAÑOL.

Concha y Marisa son amigas. Cuando la primera descubrió que la segunda utilizaba estos productos le contó su historia. De esta manera, Marisa pudo desengancharse antes de que su adicción pasase a mayores.

Proceso de desintoxicación

"Si un paciente abusa de este tipo de medicamentos lo que está haciendo, básicamente, es reducir y engrosar continuamente la mucosa de la nariz. El resultado: una mucosa nasal hipertrofiada", explica Vicente Baos. "Por tanto, si una persona con adicción pide ayuda médica lo normal es que le receten un tratamiento de varias semanas con corticoides nasales para reducir el tamaño de la mucosa. Por supuesto, se le prohíbe administrarse la oximetazolina. Son unas semanas horribles en las que el paciente sentirá la tentación de hacer uso de un espray".

Sigue leyendo este reportaje completo en EL ESPAÑOL

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