El vecino del 1º aprovechó que su madre agonizaba en el hospital para asesinar a la niña

El presunto asesino estaba solo en la casa familiar cuando acuchilló a la pequeña Laia

El vecino del 1º aprovechó que su madre agonizaba en el hospital para asesinar a la niña - EFE
photo_camera El vecino del 1º aprovechó que su madre agonizaba en el hospital para asesinar a la niña - EFE

Según informa David López Frías en EL ESPAÑOL, apenas quince minutos en coche separan el número 26 de la avenida Cubelles de Vilanova i la Geltrú del Hospital de Sant Camil. No son los mismos términos municipales, pero en ambos escenarios había un punto en común este lunes: la muerte de alguien. El primero, un asesinato: Laia, una niña de 13 años. El segundo, un deceso natural: la madre del presunto asesino.

El criminal, el vecino del 1º, el hombre que ocultó el cadáver de la joven bajo el colchón de su dormitorio, aprovechó la soledad de su casa para perpetrar el asesinato. Mientras él estrangulaba y acuchillaba a la adolescente, su padre, Antonio, velaba el lecho de muerte su esposa. Era un peregrinaje diario. Su mujer, aquejada de un cáncer terminal, se iba apagando. Hasta que este lunes, finalmente, murió.

Su hijo no estaba allí. Había decidido quedarse en casa, “probablemente porque estaba resacoso o aún drogado”, suspiran los vecinos del bloque. El presunto asesino pasaba mucho tiempo solo en aquella vivienda. Este cocinero -que tenía problemas con las drogas- era huraño, raro, huidizo.

Quienes lo conocen apuntan a EL ESPAÑOL que estaba obsesionado con el gigante asiático. Que había vuelto a casa de sus padres en Barcelona. Que ahora no se le conocía oficio ni beneficio, pero sí afición a la cocaína.

La apuñaló con cuchillos de cocina

No se conoce qué le pudo pasar por la cabeza cuando se cruzó con Laia. El hecho de que la niña fuera de origen chino -sus padres la habían adoptado hacía años- quizás jugara un papel relevante. Pero lo cierto es que, cuando ella fue salir de la casa de sus abuelos para que la recogiera su padre, el vecino del 1º la forzó a entrar a su casa. Ahí, la estranguló y la apuñaló con uno de sus cuchillos de cocina.

Fueron sólo unos minutos. Laia, que tenía un pequeño grado de autismo, estaba acostumbrada a la misma rutina. Salir de clase, llegar a casa de los abuelos, esperar a que papá la recogiera en coche para volver a casa. Nada cambió este lunes. Sobre las 19 horas, la menor recibió un mensaje. Su padre la estaba esperando fuera.

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