lunes 25.05.2020

Un padre con coronavirus y su hija embarazada pasan la cuarentena en su coche

Un padre con coronavirus y su hija embarazada pasan la cuarentena en su coche
Un padre con coronavirus y su hija embarazada pasan la cuarentena en su coche

Según recoge El Caso, un Volkswagen negro. Éste es el hogar de Jesús Bugliot, de 55 años, y su hija, Patricia, de 37, desde el pasado 14 de marzo, cuando se declaró el confinamiento en España.

Ambos viven en Madrid, aislados en unos pocos metros rodantes. Patricia está embarazada de cinco meses y, al igual que su padre, tiene síntomas de haber contraído coronavirus. 

A Jesús se lo detectaron en el Hospital 12 de Octubre: “Infección respiratoria. Posible Covid-19. Se decide alta asegurando las medidas de aislamiento necesarias”, dice el parte médico, aunque el madrileño se apresura a indicar que no es un positivo “oficial”, ya que no les realizaron el test

Los contagiados por coronavirus en Madrid, epicentro de la pandemia, ya superan los 90.000 infectados, según los últimos datos. Jesús y Patricia pueden ser dos de ellos.  “Dicen que no estamos graves para que nos ingresen”, le cuentan a El País.

No obstante, cuando Jesús acudió a su centro de salud y le dieron la baja médica, empezaron a tratarlos como apestados. El miedo a contagiarse hizo que Jesús perdiera su trabajo como conserje de una finca y que la casera los echase del piso que compartían con ella en Ciempozuelos.

Tampoco encuentran ayuda o comprensión en la policía,que no sólo los espanta apoyándose en el decreto del estado de alarma, sino que además, asegura, “nos está hostigando”.

El viernes 20 de marzo, la Policía Local de Rivas les multó por viajar dos personas dentro de un vehículo, y el jueves de nuevo los pararon hasta en cuatro ocasiones amenazándoles con multarlos. 

Viajan de un pueblo al siguiente, buscando un lugar donde los acojan, mientras servicios sociales pasa la pelota a la Cruz Roja o la Conferencia Episcopal. “Por las noches me sigue faltando la respiración. Patricia sigue también con síntomas desde el tercer día”, se lamenta Jesús. 

La solución que la Policía les dio fue mandarlos bien lejos. “Iros al campo”, le dijeron los agentes. Eso hicieron y no encontraron más que problemas. Los vecinos de un chalé en Arganda los vieron venir por el camino rural y cargaron contra ellos. Su única posibilidad de conseguir cobijo es muy extrema. “No sé ya si és mejor que nos ingresen en prisión”, concluye este padre.

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