martes 20/4/21

¿Lo peor del coronavirus está por llegar? Las 13 claves de la evolución de la pandemia

Sin una vacuna hasta el segundo o tercer trimestre de 2021, el número mundial de infectados podría llegar, según el MIT, hasta los 600 millones
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¿Lo peor del coronavirus está por llegar? Las 13 claves de la evolución de la pandemia

Según informa Cristian Campos en El Español, no hay consenso. Mientras algunos gobiernos, como el chino o el estadounidense, hablan de una epidemia bajo control, otros, como la revista científica The Lancet, dicen que "lo peor está por llegar" y remiten a las cifras globales de infectados y fallecidos para demostrarlo.

Pero, ¿quién tiene razón? Los datos parecen dar la razón a los segundos.

La perspectiva local y los intereses políticos lo nublan todo. En algunos países, el virus parece remitir. En otros, parece resistirse a desaparecer. En muchos, el Covid-19 sigue golpeando con extrema dureza. Pero, globalmente, el virus continúa su expansión.

Prácticamente todos los países del planeta, con la excepción de algunas naciones isleñas del Pacífico como Vanuatu, Tonga, Micronesia o Samoa, han sido golpeados por la epidemia. Corea del Norte y Turkmenistán tampoco han informado de ningún caso, pero pocos confían en la veracidad de sus datos. 

A finales de junio, el número de nuevos casos diarios se movía cerca de los 160.000. Ayer sábado se notificaron 237.000 casos nuevos en todo el planeta. 14.000 más que el día anterior.

Cifras globales

El peor país europeo es España, con 852 casos nuevos. También suben Italia (276) y Francia (658). Alemania (390), Suecia (458), Portugal (402) y Holanda (42) se comportan un poco mejor. Reino Unido mejora sensiblemente (512). 

Rusia y Turquía confiesan 6.600 y 1.000 casos respectivamente. Estados Unidos suma 72.000 casos nuevos y confirma que está muy lejos de haber controlado la epidemia, como afirma Donald Trump.

Australia dobla los suyos (300). Lo mismo ocurre con Japón (350). China confiesa sólo 4 nuevos casos. 

En Sudamérica, Brasil sube 45.000 casos nuevos y 1.270 muertos para un total de 70.398 fallecidos. Méjico y Colombia cuentan 7.280 y 6.800 casos nuevos. Venezuela también sube. Chile se mantiene. Mejoran Perú, Ecuador, Guatemala, Costa Rica, Argentina y Bolivia, aunque todos ellos siguen sumando casos. 

India bate récords, con 27.800 nuevos infectados. Israel cuenta casi 1.500 casos nuevos. Sudáfrica, 12.500. África se mantiene globalmente estable, pero sus cifras no son fiables al 100%. 

Un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) citado por la revista británica The Economist habla de entre 200 y 600 millones de infectados y entre 1,4 y 3,7 millones de muertos para la primavera de 2021. 

¿Rebrote o primera oleada?

Desde el punto de vista médico, la epidemia no se ha detenido. Económicamente, la crisis podría reducir el PIB mundial en un 5,2%, la mayor contracción de la economía desde la II Guerra Mundial. Otras estimaciones hablan, incluso, de un 10%. 

La manipulación de las cifras oficiales, y España es un ejemplo paradigmático de ello, impide hacer comparaciones fiables entre países. Moncloa cambió el sistema de recuento en varias ocasiones, dejó de informar del número de positivos por tests rápidos a finales de abril y notificó cero muertos durante varios días mientras las comunidades, los hospitales y las residencias continuaban informando de fallecimientos. 

La escasa fiabilidad de las cifras proporcionadas por Fernando Simón –28.403 muertos y 253.908 infectados, aunque oficiosamente esas cifras se multiplican por 2 y por 10 respectivamente– impide saber si los actuales focos de infección, como el de Lérida, son el primero de los rebrotes o más bien la cola de la primera oleada del virus. 

¿Cuáles son las claves de la evolución futura del Covid-19? Lo que sigue es un retrato de la epidemia, de lo que sabemos de ella hasta el momento y de cuál podría ser nuestro futuro en compañía del Covid-19.

1. Virulencia del Covid-19

Las cepas del virus de marzo eran más virulentas que las actuales. Es un patrón habitual en los virus. En el continente americano todavía puede verse hoy como el Covid-19 que llega a nuevas ciudades es sensiblemente más letal que el virus de aquellas ciudades a las que la epidemia llegó hace meses. 

La explicación es sencilla. El Covid-19 tiene tendencia a mutar para hacerse menos agresivo y mantener vivo al huésped durante más tiempo. Si el huésped muere demasiado rápido, el virus no puede transmitirse de forma eficiente. El virus más exitoso no es el que mata más rápido, sino el que logra replicarse más veces. 

Los virólogos llaman a esto fitness. El fitness es la cantidad de recursos que emplea un virus para realizar una determinada tarea en detrimento de otra. Si un virus gasta parte de su energía siendo más letal, no le quedará tanta energía para ser más resistente. En circunstancias normales, si un virus muta hacia una mayor capacidad de contagio, también perderá virulencia. 

Nada de esto garantiza, sin embargo, que el virus no pueda volver a su virulencia primigenia, o desarrollar, incluso, nuevas cepas más letales. El futuro evolutivo del Covid-19 no está escrito. 

2. Efecto estacional

En un primer momento de la epidemia se consideró al Covid-19 un virus estacional. "El sol, la humedad y el incremento de la temperatura le harán perder agresividad y transmitirse con mayor dificultad" se decía en marzo y abril. 

Eduardo López-Collazo, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Paz (IdiPAZ), niega la tesis a partir de la información de la que disponemos hoy. "Hay estudios muy preeliminares que dicen que la temperatura y la humedad podrían afectar a la transmisión del virus. Pero mira Méjico u otros países centroamericanos que están siendo muy golpeados por la pandemia". 

"La opinión pública se ha agarrado a ese clavo ardiendo. Pero lo que ha funcionado en todos los países es el aislamiento y las medidas de seguridad. No estoy seguro de que el calor haya tenido mucho que ver" añade López-Collazo, que acaba de publicar junto a José Alcamí Pertejo el libro Coronavirus. ¿La última pandemia? en la editorial Oberon. 

Cuando las cifras de infecciones y fallecidos empezaron a decrecer en España, muchos especularon con la posibilidad de que el virus pudiera incluso desaparecer con la llegada del verano. No ha ocurrido así. Pero el hecho de que durante semanas no hubiera prácticamente ingresos graves en Madrid y en Barcelona, las dos ciudades más afectadas del país, hizo albergar esperanzas.

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