La DGT hace trampas con los radares: así se puede reclamar el dinero de la multa

Las multas han aumentado con la llegada de unos nuevos radares, los llamados "Veloláser"
¿A qué velocidad exacta saltan los radares de tráfico? El secreto para evitar la multa
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Según recoge El Caso, un informe elaborado por el colectivo Automovilistas Europeos Asociados, el año 2022 la Dirección General de Tráfico recaudó 507.361.888 euros con un total de 5.542.178 multas, de las cuales 3.704.675 fueron por sobrepasar el límite de velocidad. Estas cifras suponen un máximo histórico en cuanto al dinero obtenido por sanciones puestas a los conductores de las carreteras españolas, con un aumento del 15,6% con respecto a la recaudación del 2021. Este aumento se debe a la llegada de unos nuevos radares, los llamados "Veloláser". Sin embargo, recientemente, se ha descubierto un posible error de homologación, lo cual supone un incumplimiento de la ley por parte de la DGT, y una posibilidad para reclamar las multas impuestas.

Errores en los soportes de los radares

Por norma general, estos nuevos tipos de radares se colocan en las barreras de seguridad o en la parte posterior de las señales de tráfico. Por lo visto, algunos de los 1.000 radares actualmente en funcionamiento en territorio español, de los cuales 60 son "Veloláser", no disponen de homologación adecuada en la parte que une el radar al punto de apoyo, lo cual puede afectar a su precisión a la hora de detectar infracciones de velocidad.

Todo esto se basa en un caso del año 2020. Un conductor recibió una multa por haber sobrepasado el límite de velocidad permitido, que había sido detectado por un "Veloláser". El Juzgado de lo Contencioso de Madrid dictaminó sentencia a favor del conductor, alegando una falta de homologación en el soporte del radar, y desde la Dirección General de Tráfico tuvieron que reembolsar al hombre los 300 euros que había pagado de multa. A partir de aquí, se detectó que la DGT no había garantizado la calidad de los soportes utilizados para estos radares.

Este no es el único motivo por el que los radares pueden llegar a fallar. Por ejemplo, el año 2019, un radar colocado en la carretera N-330, en Alicante, multó a dos conductores que circulaban justo por encima de los 90 kilómetros por hora, en un tramo con el límite de velocidad en los 100 kilómetros por hora. El radar estuvo funcionando mal durante 20 días, hasta que la DGT lo quitó, y también tuvieron que anular estas denuncias.

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