Hallan en una casa el cadáver de una mujer de 54 años devorado por sus perros

El cadáver de la mujer ha sido hallado 'parcialmente devorado por sus perros'
Imagen ilustrativa de un perro de raza pitbull - PIXABAY
photo_camera Imagen ilustrativa de un perro de raza pitbull - PIXABAY

Según recoge Informativos Telecinco, el cuerpo de Sarah Elizabeth Jay, una mujer de 54 años de Reino Unido, fue encontrado 'parcialmente devorado' por sus perros. Los agentes fueron alertados por un vecino que no tenía noticias de Sarah. Cuando llegaron a la vivienda descubrieron el macabro hallazgo. Un suceso similar le ocurrió a otra mujer de Reino Unido, que fue atacada mortalmente por su perro de la raza Pit Bull.

Sarah era una entrenadora personal jubilada que nació en Stockport, Inglaterra. La sorpresa cuando se desvelaron los resultados de la autopsia fue el hallazgo de una gran cantidad de morfina en su cuerpo. Su hija Beth admitió que su madre se había estado automedicando para tratar el dolor de espalda causado por una enfermedad degenerativa del disco y que había obtenido la morfina de su difunto padre, a quien se la habían recetado. Así lo recoge Liverpool Echo.

La autopsia de Sarah Elizabeth Jay no aclaró la causa de la muerte

Estos hechos provocaron que se abriera una investigación para esclarecer lo que le pasó a Sarah. En la misma quedó claro que la mujer vivía sola y tenía cuatro perros y un gato. Los oficiales que encontraron su cuerpo dijeron que tres de los perros estaban saltando por la ventana.

El oficial Andrew Crowe señaló en un comunicado que: "Llegamos a las 12:15 p. m. y vimos moscas en la ventana de la planta baja y un perro saltando. Había un fuerte olor". El doctor Mark Sissons, patólogo consultor del Hospital Blackpool Victoria, realizó la autopsia cinco días después, pero no pudo determinar la causa de la muerte. "El cuerpo estaba muy descompuesto y era evidente que parte del cuerpo había sido devorado por animales", concluyó.

La hija de Sarah Jay cree que su madre no se quitó la vida

La hija de Sarah, Beth, contó que su madre no se sentía bien: "Dijo que sentía que algunos días no podía levantarse de la cama debido a su espalda y eso era estresante para ella porque era muy activa y le encantaba pasear a los perros. No creo que se haya quitado la vida". "Ella no habría dejado a sus perros y yo entré en el apartamento después de su muerte y la comida para perros estaba lista para el día siguiente". Además, Beth dijo que su madre "tenía muchos amigos" y que mucha gente la quería "Ella no era una reclusa en su casa, era muy activa y mucha gente la amaba y se preocupaba por ella".

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