miércoles 21/10/20

Detenido tras envenenar a los perros de sus vecinos porque ladraban demasiado fuerte

Se ha declarado culpable de los hechos
Sheila: la perrita que lleva más de un año esperando a su dueño en la puerta de la prisión
Detenido tras envenenar a los perros de sus vecinos porque ladraban demasiado fuerte

Según recoge Informativos Telecinco, Christopher Gary Downing, de 62 años, se declaró culpable de poner deliberadamente un cebo con comida para perros y veneno para ratas cuando compareció en el Tribunal de Magistrados de Ingham, en el norte de Queensland (Australia). Su objetivo era acabar con la vida de dos perros de sus vecinos.

El fiscal de la Policía, el sargento John Moran, dijo que el hecho se produjo tras una amarga disputa entre Downing y su vecino por los ladridos fuertes e incesantes de los animales, informó el Townsville Bulletin. Los agentes, gracias a las imágenes de unas cámaras de seguridad de una tienda cercana, en el suburbio de Halifax, pudieron ver a uno de los canes masticando una "sustancia carnosa" con lo que parecían ser "trozos verdes de veneno para ratas".

Las imágenes fueron obtenidas el 15 de julio y muestran a una persona que cruza la calle para arrojar algo hacia una puerta antes de alejarse, mientras se quita un guante de color blanco de su mano izquierda, y salir del campo visual de la cámara", señaló Moran.

La Policía, cinco días después, ejecutó una orden de registro en la casa de Downing y encontró ropa que coincidía con el hombre del vídeo. También se descubrió en el lugar un recipiente de veneno para ratas.

El 26 de julio, tras una larga entrevista policial, Downing finalmente confesó, antes de afirmar que creía que el veneno para ratas no mataría a los perros. Apuntó que su objetivo era asustar al propietario para que hiciera algo con sus mascotas.

Darren Robinson, abogado defensor de Downing, manifestó que su cliente era bien considerado en la comunidad y que sus acciones estaban fuera de lugar. El magistrado indicó que el comportamiento de Downing era potencialmente "muy cruel", antes de multarlo con 1.000 dólares australianos (605,71 euros).

Más información en vídeos 
Comentarios