martes 22.10.2019

Revolución en el coche eléctrico con baterías de quita y pon: atentos a lo que viene de China

Aunque de momento solo se trata de un prototipo, el Seat Minimó vuelve a plantear si los eléctricos deben cargar las baterías o intercambiarlas

Revolución en el coche eléctrico con baterías de quita y pon: atentos a lo que viene de China - EL ESPAÑOL
Revolución en el coche eléctrico con baterías de quita y pon: atentos a lo que viene de China - EL ESPAÑOL

Un reportaje de Sergio Guinaldo publicado en EL ESPAÑOL

Más allá de móviles plegables, velocidades de navegación por Internet más rápidas o sistemas inteligentes, un anuncio del Mobile World Congressha sorprendido al sector de la automoción. Seat ha presentado esta semana el Seat Minimó, el primer vehículo 'urbanita' 100% eléctrico de la compañía española. Al margen de sus particulares dimensiones que no suponen una novedad por sí solas, un elemento ha llamado particularmente la atención de empresarios e inversores: sus baterías no se recargan, sino que se intercambian.

Si bien, Seat no es la única empresa que se ha aventurado a desarrollar un sistema de intercambio de baterías. También lo ha hecho Yamaha, en su caso, con motos. Esta empresa anunció recientemente con Gogoro, fabricante de scooters taiwanés, que desarrollarían y fabricarían conjuntamente motocicletas eléctricas que equipasen un sistema de baterías intercambiables y, además, que pudiesen ser cambiadas por el propio conductor de manera rápida y sencilla. El pasado enero, Honda también hizo lo propio; presentó su propio sistema de intercambio para motos y guads. Un sistema con el que se podría cambiar la batería en menos de un minuto y seguir circulando. 

Cuando parecía que los fabricantes debían enfocar la investigación en acortar tiempos de carga, siembra un nuevo posible horizonte entre los coches eléctricos. Todo ello siendo un prototipo que espera la aprobación o desaprobación de los diferentes agentes de la industria para ser producido o cancelado.

Luca de Meo, presidente de Seat, durante la presentación del Minimó

Con este paso, la compañía pretende responder a los problemas de conducción en entornos urbanos de hoy en día. Atascos, falta de aparcamiento, protocolos de contaminación y restricciones al tráfico. El Minimó, más que un vehículo, se considera un cuatriciclo. Incorpora la seguridad y el confort de un coche y la agilidad y la facilidad para aparcar de una motocicleta.

Las dimensiones, 2,5 metros de largo por 1,24 de ancho; 3,1 metros cuadrados frente a los 7,2 que albergan los coches tradicionales de media. Modificable para cambiar entre una plaza y espacio para el equipaje, o para llevar a dos personas. Cuenta con una autonomía de poco más de 100 kilómetros, ideal para el 60% de trayectos de menos de 10 kilómetros que se dan día a día. O como lo llama Seat, la 'micromovilidad'.

Además de sus dimensiones, presenta dos puertas asimétricas para poder acceder o salir del habitáculo en los espacios más ajustados; un único faro que recuerda a las motos tradicionales; una visión de 360º desde los asientos de los pasajeros y un sin fin de innovaciones tecnológicas que facilitan la conducción.

Vista trasera del Minimó con la puerta abierta

Viene preparado para la conducción autónoma de nivel cuatro (automatización de desplazamientos longitudinales y laterales, detección de obstáculos, reparación de fallos del sistema). Es un vehículo diseñado específicamente para la ciudad.

Pero vayamos a lo importante. ¿Cómo funciona el sistema de recambio de baterías? Muchos conductores, sobre todo escépticos del momento que vive la tecnología eléctrica, consideran que los tiempos de carga (mínimo treinta minutos) son inasumibles. Sobre todo teniendo en cuenta que en la comparación tiempo-autonomía respecto a los motores de combustión salen perdiendo por goleada. Como solución, vaticinaban que un sistema de baterías intercambiables que no conllevara apenas esfuerzo podría ser la clave que decantase la victoria para los no contaminantes en el mercado.

Baterías intercambiables del Seat Minimó

En esta línea es en la que se mueve el Minimó. Al agotarse la batería, no será el usuario, sino un operario de la compañía quien realice el cambio de la batería para poder continuar con la marcha. Este puede que sea el motivo por el que, según pronostica Seat, no lo veremos en nuestros garajes particulares, sino aparcado en las aceras de las ciudades.

Enfocado al carsharing

En otros tiempos, ni se contemplaría diseñar, fabricar y producir un coche que no se fuese a vender. Hoy en día, con un futuro incierto en el que muchos pronostican que el futuro del coche no pasa por la propiedad, puede ser una fórmula de éxito.

La idea inicial de Seat no es venderlo al público, sino a las empresas de carsharing (vehículos compartidos). Repetirían el mismo funcionamiento de otros coches compartidos, bicicletas o patinetes eléctricos. Al agotarse la batería, se retiraría de la oferta disponible de las aplicaciones móviles. Se cargaría (en este caso, sustituiría la batería), y se devolvería a la circulación. "Es la solución que estaban esperando las empresas de carsharing, un modelo que será clave para mejorar la rentabilidad de este tipo de compañías", declaró Luca de Meo, presidente de Seat, durante la presentación. Estiman que, al no tener que trasladar el vehículo a los puntos de carga, podría reducir los costes operativos de estas empresas en un 50%.

En una encuesta reciente realizada por Europcar Mobility Group España, el 58,6% de los usuarios consideraba que el coche compartido sustituirá al coche en propiedad dentro de diez años o menos; el 11,7%, en 20 o más. Sumando datos, tres de cada cinco conductores ven en el coche compartido el futuro de la movilidad urbana. Esta tendencia es la que ha llevado a Seat al desarrollo de este coche.

Vehículos de carsharing de Wibl, Zity y Car2go

Por lo tanto, el fabricante de coches tendría dos caminos: o bien convencer a las compañías que ofrecen este servicio de las ventajas del Minimó y de que lo incluyesen en su ofreta, o bien que ellos mismos creasen su propia empresa de carsharing, siguiendo el ejemplo de Zity (del grupo Renault), de Wibl (de Kia y Repsol) o de Car2go (de Daimler).

Comodidad de coche, agiliad de moto

Este modelo surge de la conjunción de dos ideas que de por sí solas no son innovadoras, pero que unidas sí lo suponen. La reducción de tamaño y la respuesta al problema de la autonomía. Presentado el prototipo, falta por ver la reacción que ha generado en los inversores, en los fabricantes y demás actores que participan en el entramado automovilístico. Sin saber si algún día saldrá a la luz, podemos ver qué precedentes existen tanto por tamaño como por intercambio de baterías.

Por dimensiones y utilidad, es exactamente el mismo concepto que el Renault Twizy, en venta desde 2012. 16 centímetros más corto y uno más estrecho. 100% eléctrico. La única diferencia notable quizás se pueda encontrar en que el Minimó es totalmente hermético, mientras que el Twizy queda expuesto al aire libre por los dos costados a pesar de tener pequeñas puertas.

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