domingo 16.02.2020

Raúl, escopeta en mano para defender su casa tras el brutal temporal

Las lluvias y vientos que han azotado la costa andaluza lo han dejado sin vecinos. Todos se fueron menos él. La Guardia Civil ha tratado de convencerlo, pero a sus 80 años desoye los consejos. No quiere dejar un hogar lleno de recuerdos, "un museo" con fotografías de Rocío Jurado, ,Massiel, Raffaella Carrà, Camarón o Raphael

Raúl, escopeta en mano para defender su casa tras el brutal temporal - FERNANDO RUSO/EL ESPAÑOL
Raúl, escopeta en mano para defender su casa tras el brutal temporal - FERNANDO RUSO/EL ESPAÑOL

Según informan Pepe Barahona y Fernando Ruso en EL ESPAÑOL, Raúl no duerme desde que el mar llamó a su puerta. Literalmente. Las olas se colaron en su salón sin que nadie las invitara. Como el casero cotilla que interrumpe abruptamente sin avisar. En cuestión de horas, las dentelladas de agua fueron devorando con gula los metros y metros de arena que mediaban entre la orilla de la playa de La Antilla, en Huelva, y su casa. Allí conoció a su mujer, nacieron sus cinco hijos y crio a sus 11 nietos y dos biznietos. Y de allí no se irá. Por muy fuerte que rompa la marea contra su fachada. “Esta es mi vida”, sentencia.

El temporal que azota la costa de Andalucía occidental ha dejado sin vecinos a Raúl, el último de quienes viven en la primera línea de playa, en una zona vetada para el ladrillo propiedad de la Dirección General de Costas. Todos se fueron. Menos él. La Guardia Civil ha tratado de convencerlo para que abandone la casa, también la Policía Local y muchos de sus vecinos, pero Raúl, a sus 80 años, desoye los consejos. Sus hijos no insisten. Lo dan por imposible. Ni siquiera la cercanía del agua, a apenas un metro escaso de los pilares que sostienen la vivienda, desalienta al último morador de La Antilla más cercana al mar.

—¿Y por qué no se va?

—Porque quiero morir aquí. Este es mi sitio. Aquí he vivido, de aquí me he enamorado y aquí me quedaré hasta que se caiga la casa.

El temporal Emma ha causado estragos en la costa andaluza, principalmente en la zona atlántica, en las provincias de Cádiz y Huelva. A principios de semana, en el Golfo de Cádiz se registró la mayor ola en los 20 años de mediciones: 7,3 metros de altura. La coincidencia de los fuertes vientos con las mareas vivas y la pleamar ha hecho que se alcance un inusitado nivel del mar que ha arrasado con todo lo que se le ha puesto por delante.

“He visto pasar chiringuitos por delante de mis ojos, llevados por la marea”, explica a EL ESPAÑOL Raúl, un hombre acostumbrado a los envites de la mar. No es la primera vez que su casa está en aprietos, pero sí es la vez que más cerca está de perderla. Son las 17.42 horas, momento marcado en el libro de mareas como la pleamar, y el octogenario está al borde del terreno firme. A un paso, las olas devoran en un vaivén incansable la escasa arena que media entre la cimentación de su casa y la nada.

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