Lunes 15.10.2018

Si quieres ser feliz, apaga el teléfono móvil después de las 10 de la noche

Algunos estudios señalan que la dependencia del teléfono altera nuestro reloj biológico y puede provocar inestabilidad emocional, ansiedad y hasta trastorno bipolar

Si quieres ser feliz, apaga el teléfono móvil después de las 10 de la noche - EL ESPAÑOL
Si quieres ser feliz, apaga el teléfono móvil después de las 10 de la noche - EL ESPAÑOL

Según informa José Andrés Gómez en EL ESPAÑOL, ¿serías capaz de poner el móvil sin sonido cuando llegas a casa por la noche y no volver a mirarlo hasta la mañana siguiente? Tal y como están las cosas en este mundo en el que nos hemos sometido a las señales que emiten nuestros teléfonos, el desafío parece mayúsculo. Sin embargo, los 2.000 millones de usuarios de móviles que existen en el planeta deberían tenerlo en cuenta si quieren evitar los problemas cada vez más frecuentes que se encuentran relacionados con el uso excesivo del móvil.

El último estudio en dar la voz de alarma acaba de ser publicado en la revista The Lancet Psychiatry y confirma que aquellas personas que interrumpen o alteran el normal devenir de los ritmos circadianos (de nuestro reloj biológico, vaya) tienen más posibilidades de llegar a padecer inestabilidad emocional, ansiedad o trastorno bipolar. Además, estas personas se califican a sí mismas como menos felices y más solitarias. La dependencia del móvil, de las redes sociales o la necesidad de contestar a horas intempestivas a correos electrónicos de trabajo podrían contribuir a que se den este tipo de alteraciones.

El asunto no es baladí. Francia ha sido uno de los primeros países en dar un paso al frente para tratar de garantizar el derecho a desconectar de los trabajadores. El pasado 1 de enero entraba en vigor una ley que obliga a las empresas con más de 50 trabajadores a entablar negociaciones con los empleados para que la dependencia del teléfono fuera del horario laboral. Así, algunas compañías como Volkswagen o Daimler ya llevan a cabo iniciativas para limitar las horas de mensajería sobre asuntos de trabajo fuera de horas de trabajo con el objetivo de evitar que los trabajadores se sientan esclavos del trabajo.

Lo cierto es que no es la primera vez que los investigadores alertan sobre los problemas que acarrean un uso excesivo de los smartphones. La propia revista The Lancet publicó en 2014 el caso de una madre primeriza que el día después del parto sufrió daños en las muñecas y en los pulgares -Whatsappitisbautizaron el asunto- después de haber estado contestando más de seis horas seguidas a mensajes de Whatsapp de amigos y familiares. Así, en 2016, la revista JAMA Pediatrics publicó otro trabajo en el que se señalaba que los niños que utilizan dispositivos móviles antes de acostarse tienen más del doble de riesgo de dormir mal y tener somnolencia diurna, afectando esto a su rendimiento, a su alimentación y hasta a su salud mental.

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