domingo 08.12.2019

Los dos policías 'novatos' borrachos al volante que arrollaron de muerte al repartidor Boris

El Español reconstruye el siniestro en el que perdió la vida un hombre en su furgoneta por la carretera M-45
Los dos policías 'novatos' borrachos al volante que arrollaron de muerte al repartidor Boris
Los dos policías 'novatos' borrachos al volante que arrollaron de muerte al repartidor Boris

Según informan Nicolás Alba y Brais Cedeira en El Español, son las 23 horas cuando el agente Carlos R. F. conduce a toda velocidad, mientras su vehículo se introduce en la oscuridad de la noche. A su lado, acomodado en el asiento del copiloto del Seat León, viaja un compañero en el cuerpo de la Policía Nacional. Carlos tiene 32 años. Su colega es más joven que él. Ambos están fuera de servicio. No llevan su uniforme. Pese a la diferencia, ambos son novatos, de la última generación que logró sacar el título de agente. Ya en ese momento son patentes los efectos del alcohol, por lo menos en el hombre que maneja el volante del vehículo. Justo en ese momento acceden al kilómetro 15 de la M-45, a las afueras de Madrid, a su paso por el distrito de Vallecas. Una tragedia está a punto de suceder.

Al paso de ese kilómetro, Carlos no logró frenar, ni tampoco esquivar aquella furgoneta. Le resultó imposible evitar el impacto. El choque lo destruyó todo, y acabó con la vida del hombre que iba en ese otro vehículo que se acababa de detener. 

El hombre que perdió la vida en aquel siniestro tenía 49 años. Sucedió hace nueve días, el pasado 23 de noviembre. Boris Galo Chicaiza conducía su furgoneta Citröen Berlingo por la misma autopista, la M-45, una circunvalación que rodea toda la zona sur de Madrid hasta el municipio de San Fernando de Henares, al este de la capital, cuando fue embestido junto al arcén derecho por un vehículo en el que viajaban dos policías nacionales fuera de servicio.

"Aunque vivía en España, mi papá siempre nos mandaba dinero. Nunca se olvidó de nosotros: nos pagó el estudio, la alimentación, el vestido…”. Dice Lizeth Estefanía Chicaiza, 26 años, que su padre nunca dejó de echar de menos su tierra natal. Tampoco a sus tres hijos. 18 años atrás, Boris Galo cruzó el océano, abandonando su Quito y su Ecuador natal buscando una vida mejor. Puso rumbo a España. Logró con el tiempo cierta estabilidad en Madrid al trabajar como repartidor y empaquetador en una empresa china. El dinero ganado le sirvió para proveer a sus tres hijos, ya adultos, entonces niños. Algo que ya nunca podrá volver a hacer.

De los dos agentes que viajaban en el coche, por lo menos el conductor triplicaba la tasa de alcoholemia. Al copiloto no se le realizó la prueba. Ambos eran novatos, de la última promoción que accedió al cuerpo. Y a los dos se les abrió la semana pasada un expediente por el terrible suceso. La investigación sobre el accidente la dirige ahora la Guardia Civil, ya que fueron ellos quienes acudieron al lugar del siniestro y al pertenecer esa zona a su demarcación.

Desde el otro lado del mar, Lizeth llora al teléfono la pérdida, lamentando, afligida, el no haber podido despedirse en persona de su padre. Lamentando, también lo mucho que se querían. “A pesar la distancia y de las diferencias que teníamos, mi papá era una persona amorosa con sus hijos” dice a EL ESPAÑOL.

Hay una investigación abierta que determinará lo ocurrido, pero hay dos hechos irrefutables en el accidente: que un agente fuera de servicio decidió beber y conducir aquella noche y que una persona murió cuando el policía se estampó contra su vehículo.

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