Miércoles 19.12.2018

Pere, el parricida bipolar, se despeñó con su hijo en el coche porque iba a perder la custodia

El resultado de la investigación confirma que el padre del niño estrelló su automóvil de forma premeditada

Pere, el parricida bipolar, se despeñó con su hijo en el coche porque iba a perder la custodia - EL ESPAÑOL
Pere, el parricida bipolar, se despeñó con su hijo en el coche porque iba a perder la custodia - EL ESPAÑOL

Según informa David López Frías en EL ESPAÑOL, solamente los más allegados sabían que Pere Alberola no estaba bien. Al resto de la gente le daba la impresión de que estaba atravesando una segunda juventud; que estaba superando muy bien su ruptura matrimonial de 2014. Tenía un nuevo destino laboral lejos de su exmujer en el que aseguraba estar muy contento. Había rehecho su vida sentimental con otra persona. Parecía feliz.

Solamente los más próximos sabían que Pere jamás llegó a superarlo. Que tenía picos de estado anímico, arriba y abajo. Sólo su entorno más cercano conocía los problemas mentales de Pere había sido diagnosticado de trastorno bipolar.  Además arrastraba depresión, aunque intentaba disimular públicamente. Y en su cabeza, un obsesión: su hijo Eloi de 6 años. Lo quería tanto… que nadie imaginaba que lo iba a acabar matando.

El niño, que padecía un trastorno del espectro autista, era el único elemento que le unía todavía a su exmujer Laura Ureta. Se separaron cuando Eloi todavía era muy pequeño; apenas tenía dos años. Pere dejó el piso del barrio de Can Llong donde residían en familia y se mudó a una casita de la zona de Sant Oleguer.

Pere no soportaba seguir viendo a Laura. De hecho, aunque su separación se firmó de forma amistosa y consensuada, entre ellos mantenían una relación tensa y distante; sólo se hablaban para entregarse al niño los días que les correspondía. Sin embargo siguieron coincidiendo a menudo porque compartieron espacio laboral durante un tiempo. También después de la ruptura. Ambos trabajaban en el CAP Creu Alta de Sabadell. Él acabó pidiendo un traslado que le fue concedido. Fue destinado al Hospital Sant Fèlix de la misma ciudad. Allí aseguraba estar contento.

Denuncias cruzadas

De puertas hacia fuera parecía que Pere se había rehecho sentimentalmente. Incluso llegó a casarse por segunda vez. Se separó de nuevo y ahora mantenía una relación con otra mujer. Pero lo cierto es que nunca llevó bien que Laura rehiciese su vida.

Pero, sobre todo, lo que peor llevaba Pere era no poder ver al niño a diario. Lo acabó convirtiendo en un arma arrojadiza contra su ex. Todo le parecía mal. Siempre estaba pidiendo explicaciones por problemas insignificantes. Por qué tiene el niño este arañazo. Qué le habéis hecho… Acusaba a la abuela del niño de maltratarlo, a Laura de permitirlo y las amenazaba con llevarlas ante la justicia. Una tensión que desembocó en una serie de denuncias cruzadas. Entretanto, Pere manifestaba su obsesión por el niño en redes sociales. “Ángel de todos y cada uno de mis días. Estima incondicional, corazón puro y noble que iluminas cada segundo de esta privilegiada… mi vida… nuestra vida”, escribía sobre su hijo.

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