Le deja la casa a una amiga, se la ocupa y ella acaba viviendo en una furgoneta

Dejó la casa a la amiga porque la acababan de desahuciar y no tenía donde ir
La vivienda lastra a los más pobres y se lleva casi la mitad de sus ingresos
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Según recoge El Caso, a veces ser buena persona se acaba girando en contra. Eso es lo que le ha pasado a una vecina de Sant Llorenç Savall, en el Vallès Oriental, que dejó la casa a una amiga suya porque lo acababan de desahuciar. Ahora, sin embargo, la ha ocupado, no la deja entrar y tiene que vivir dentro de una furgoneta con su perra. Mientras tanto, como figura como la propietaria de la casa y tiene un valor mayor de 35.000 euros, no tiene derecho a ningún abogado de oficio ni a ninguna ayuda por parte de los servicios sociales, tal como ha denunciado al programa Tot es mou de TV3. Tiene que malvivir sin dinero y gracias a las ayudas y la buena voluntad de amigos y familiares que la invitan a comer o le pagan algunos alimentos en el supermercado.

Dejó la casa a una amiga porque la acababan de desahuciar

El inicio de esta pesadilla se remonta hasta mayo del 2020, en pleno confinamiento por la pandemia. Una excompañera de EGB de la mujer se quedó sin un lugar donde dormir después de que la desahuciaran, así que le ofreció vivir en casa de sus padres, en Sant Llorenç Savall. Era una casa que habían construido sus progenitores y donde su padre había vivido hasta que murió el año 2019. Como ella vivía en las Baleares, la vivienda estaba vacía y pensó que era una buena forma de ayudar a una amiga. Le hizo un contrato de alquiler de 600 euros, aunque el primer año solo tendría que pagar la mitad por si tenía que hacer alguna reforma. No obstante, la mujer nunca llegó a cobrar una sola mensualidad.

En junio de 2022, la propietaria de la casa decidió marcharse de las Baleares y volver a su casa a causa de los problemas económicos que le había originado la pandemia. No pasaba nada porque su inquilina hiciera dos años que no le pagaba el alquiler, entendía que estaba en una situación precaria. Por eso, acordaron que, aprovechando que la vivienda tiene dos plantas, ella viviría en la planta superior que todavía está por acabar, y la amiga y su pareja podían seguir viviendo en la planta inferior. Llegó a pasar una noche y dejar algunas cosas, como por ejemplo las cenizas de su padre. Pero el segundo día, cuando iba a dejar más pertenencias, ya no la dejaron entrar. Le dijeron que no podía acceder y que ya la avisarían cuando lo pudiera hacer.

La mujer ha acabado viviendo en una furgoneta y sin poder cocinar

De sopetón, se quedó sin dinero y sin un lugar donde vivir. La amiga a quien le había dejado su casa de buena voluntad, la acababa de echar y dejarla en la calle. Durante las primeras semanas todavía pudo hacer noche en casa de algunos amigos, pero tampoco quería abusar de su hospitalidad. Por suerte, tenía una furgoneta donde se pudo instalar con su perra. No tiene nada para cocinar y se tiene que calentar con una estufa de gas butano, pero al menos puede refugiarse por las noches. Está empadronada en la vivienda y figura como propietaria de una casa de dos plantas con piscina y terreno valorada en más de 35.000 euros. Por eso, oficialmente se considera que tiene propiedades económicas y no tiene derecho a recibir ayudas sociales o un abogado de oficio que la ayude con el tema de la ocupación ilegal.

La realidad, en cambio, es que tiene que sobrevivir con las ayudas que le dan los amigos y vecinos, que la invitan a cenar o se niegan al hecho de que pague los productos en el supermercado del pueblo. A las personas que le han ocupado la casa les ha dado tres opciones: que busquen otro sitio donde poder vivir y se marchen, que paguen los 600 euros del alquiler que están estipulados en el contrato o que, como habían acordado, compartan la casa y la dejen vivir a ella en la parte de arriba y se queden viviendo en la planta inferior sin pagar nada, ya que entiende que tampoco tienen dinero y están en situación precaria. Los ocupas, sin embargo, se han hecho la casa suya después de casi tres años, dicen que tienen un contrato de alquiler y no se consideran ocupas.

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