lunes 06.04.2020

Pensó que estaba embarazada hasta que se le "cayó el estómago": tenia un tumor en los ovarios

Los médicos le diagnosticaron gastroenteritis
Pensó que estaba embarazada hasta que se le "cayó el estómago": tenia un tumor en los ovarios
Pensó que estaba embarazada hasta que se le "cayó el estómago": tenia un tumor en los ovarios

Según recoge Informativos Telecinco, Katie Holmes, una mujer natural de Waltham Cross, situado en el condado de Hertfordshire, en Inglaterra, vivió una auténtica pesadilla tras ver cómo su estómago no paraba de hincharse. Lo que en un principio pensó que podía ser un embarazo, resultó finalmente ser un tumor cancerígeno en los ovarios.

La joven empezó a sentirse enferma y se dio cuenta de que tenía una falta, por lo que creyó que los síntomas que padecía podían deberse a un posible embarazo. Su barriga no paraba de crecer y la gente le preguntaba por su futuro bebé. Todo apuntaba a esta posibilidad. Sin embargo, los test que le practicaban los médicos siempre daban negativo. 

Pasaron los meses y los síntomas de Holmes se fueron agudizando. "Sufría mucho dolor, no podía orinar de forma adecuada y mi periodo se detuvo", señaló. "Me llenaba con media comida y mi estómago estaba creciendo de tamaño pese a que no estaba ganando peso en ninguna otra parte", agregó.

El primer diagnóstico erróneo que le dieron fue que sufría una gastroenteritis. Tras recetarle medicamentos que no le ayudaron, siguió yendo a los médicos. Dos meses después de innumerables visitas a los especialistas, estos siempre le decían que su afección se podía deber a que tenía un virus estomacal o una infección en la vejiga, informa Tribuna.

Quiste ovárico de seis kilos

Una noche, Katie se asustó cuando vio que su estómago "se había caído".Sufrió un insoportable dolor mientras dormía y cuando se levantó se dio cuenta de que lo que había ocurrido. "Era como si todo el bulto se hubiera reducido a una barriga suave y gorda que quedó colgando". 

Después de algunos estudios más, los médicos se dieron cuenta de que Katie sufría un quiste ovárico con tejido canceroso, el cual pesaba 6 kilos y 350 gramos, el equivalente a un embarazo de gemelos. 

Tras ser sometida a cirugía, consiguieron extirparle el quiste y le quitaron uno de sus ovarios, lo cual acabó con el tejido canceroso. Algo que, contra algunos pronósticos, no le impidió ser madre. Seis meses después Katie dio a luz a una niña llamada Ava.

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