viernes 06.12.2019
CASO INSÓLITO

La mujer que no puede soportar el ruido tras hacerse una resonancia

La mujer desarrolló hiperacusia tras someterse a esta prueba de forma rutinaria y ahora no puede escuchar ni el aleteo de los pájaros

La mujer que no puede soportar el ruido tras hacerse una resonancia - EL ESPAÑOL
La mujer que no puede soportar el ruido tras hacerse una resonancia - EL ESPAÑOL

Según informa EL ESPAÑOL, Kathy McCain vive con miedo al tintineo ensordecedor de la vajilla que utiliza en la cena o al rugido de la aspiradora. Esta horrible sensación no la ha acompañado toda su vida, sólo la sufre después de que una resonancia magnética (RM) dañó irreparablemente su audición, según ha contado al periódico Daily Mail Online.

A los 66 años, Kathy tiene un aspecto muy saludable, su piel sin arrugas y el  pelo ondulado que le llega a los hombros no hacen sospechar la tragedia que se cierne sobre ella desde que una resonancia magnética dañó irreparablemente su audición hace cinco años. Pero si uno se fija, se verá que siempre lleva auriculares gigantes y no precisamente para escuchar mejor.

Esta madre de tres niños de cerca de Houston, Texas, tiene hiperacusia, un raro trastorno auditivo que amplifica los sonidos hasta convertirlos en intolerablemente fuertes. Las RM se usan tan comúnmente en el diagnóstico que pocas personas las consideran peligrosas, pero los expertos dicen que la  historia de  Kathy puede servir de advertencia para cualquier persona que se recueste en una de estas máquinas.

Hace unos años, a Kathy le empezó a molestar la parte baja de la espalda y fue al médico para tratar de averiguar cuál era el problema. Como millones de estadounidenses cada año, a Kathy se le prescribió una resonancia magnética para evaluar el estado de su columna vertebral.

Las imágenes de RM se toman usando señales de ondas de radio que rebotan en los diferentes tejidos de forma distinta. Los pacientes deben permanecer inmóviles en las enormes máquinas giratorias, que pueden producir un ruido de hasta 120 decibelios, aproximadamente el equivalente a un concierto de rock.

Los técnicos proporcionan a los pacientes auriculares, pero estos silenciadores se pueden usar fácilmente de forma incorrecta, y los muchos ruidos que hace la máquina son difíciles de bloquear. Kathy incluso trajo sus propios tapones para los oídos que usó durante la resonancia magnética, pero incluso su refuerzo en forma de doble protección no le salvó la audición.

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