miércoles 22.01.2020

El mapa de la vergüenza de la iglesia catalana: más de 30 años de abusos sexuales a niños

Al menos 80 adultos han denunciado que cuando eran pequeños un cura se aprovechó de ellos. Hay cuatro grandes casos destapados. La mayoría de los casos han prescrito

El mapa de la vergüenza de la iglesia catalana: más de 30 años de abusos sexuales a niños - EL ESPAÑOL
El mapa de la vergüenza de la iglesia catalana: más de 30 años de abusos sexuales a niños - EL ESPAÑOL

Un reportaje de David López Frías publicado en EL ESPAÑOL

“Dónde estaba tu dios cuando mi piel tocabas. 

Y dónde estaba el mío cuando yo espantado callaba. 

Todavía siento aquel olor de pan de hostia y vino dulce

Sotanas, sermones, cruces cubiertas de polvo”.

Es la traducción de un fragmento de la canción Corvus, de Els Pets, uno de los grupos de rock más famosos de Cataluña. Su compositor es Joan Reig, el batería, que ha reconocido públicamente esta semana que de pequeño sufrió abusos sexuales por parte de Pere Llagostera, el párroco de su pueblo (Constantí, Tarragona). No se atrevió a componerla hasta que se murió el cura. 

No hay día sin datos nuevos sobre los abusos sexuales a niños en Cataluña en el seno de la iglesia católica. En el punto de mira, cuatro grandes casos: el primero en conocerse fue el de Maristas de Barcelona, el que abrió la caja de los truenos. El segundo fue el de la Abadía de Montserrat, tal vez el más simbólico por lo que Montserrat supone para Cataluña. Los otros dos se han destapado recientemente: el de los escolanets de Vilobí d’Onyar (Girona) y el de los escolanets de Constantí (Tarragona). 

¿Pasa que en Catalunya los curas abusan más de los críos que en el resto de España? “No, pasa que aquí estamos investigando más y removiendo el tema para levantar esas alfombras”, asegura Noemí Pereda, la profesora de criminología de la Universidad de Barcelona (UB) una de las responsables proyecto Grevia (Grup de Recerca en Victimització Infantil i Adolescent) para la detección y estudio de casos de abusos sexuales en la iglesia catalana. Una iniciativa pionera en nuestro país y a la que ya han recurrido más de 80 personas para explicar un cura abusó de ellos cuando era niños. Y subiendo, lo que da una ligera idea de la magnitud y profundidad de este problema. El proyecto lo paga el gobierno español mediante el Ministerio de Ciencia y Competitividad. 

También la primera gran investigación periodística sobre pederastia encubierta por la iglesia se desarrolló en Cataluña con el Caso Maristas. Así, parece que sociedad, administración, universidades y medios empiezan a ir de la mano en este asunto. Mientras tanto, la iglesia catalana mira hacia otro lado: el arzobispo de Tarragona se refirió esta misma semana a los abusos en Constantí; Jaume Pujol los calificó como “menos importantes”, y disculpó a los curas pederastas achacándole “algún momento bajo”. Dos días después de estas declaraciones renunció a su cargo. Pero no por vergüenza, sino porque cumplía 75 años, edad máxima para su puesto.

El perfil de la víctima es claro: en la inmensa mayoría de los casos es un varón. Se educó en un entorno cristiano y entabló una relación estrecha de confianza con el sacerdote. Calló los abusos por vergüenza y a la larga le han provocado trastornos como ansiedad, depresión o incluso tendencias suicidas. 

CASO I: MARISTAS, EL ORIGEN

Joaquim Benítez, 'El Beni', profesor de Educación Física de Maristas, confesó los abusos de los que le acusabanJoaquim Benítez, 'El Beni', profesor de Educación Física de Maristas, confesó los abusos de los que le acusaban

Lugar: Colegios Maristas de Sants-Les Corts, Barcelona.

Víctimas: al menos 43 niños.

Principal acusado: Joaquín Benítez ‘El Beni’ y 11 profesores más

Sería imposible situar el origen del inicio de los abusos sexuales a niños en el seno de la iglesia católica. “Ya no es que estuviese normalizado de toda la vida; es que la gente se refería a ello en tono jocoso: “Que el cura le ha tocado el culo al niño, jajaja”, y ahora lo primero que piensas es que qué coño significa que el cura le ha tocado el culo”, plantea Guillem Sánchez. Él fue uno de los periodistas que destapó el primer gran caso de pederastia en la iglesia de España: el caso Maristas. Ganó por ello el Premio Ortega y Gasset junto a Jesús G. Albalat y María Jesús Ibáñez, de El Periódico. Fue el Spotlight catalán, aquella película que aborda el escándalo de pederastia en la iglesia de Boston por parte del diario.

El Caso Maristas aborda los abusos sexuales cometidos por miembros de esta orden contra alumnos desde 1990. Todo empezó con una llamada telefónica. El padre de un alumno de Maristas de Barcelona que quería denunciar los abusos cometidos por su hijo. En un principio, el acusado era Joaquín Benítez ‘El Beni’, profesor de gimnasia. Pero al final de la  investigación ya habían aparecido 43 víctimas y 12 acusados. El problema en muchos casos era que los delitos ya habían prescrito.

Los abusos cruzaron el charco

“Yo las primeras noches de investigación no podía dormir, después de haber escuchado los testimonios de las víctimas”, reconoce Sánchez. A pesar de ser una persona acostumbrada a escribir sucesos cada día, este le removió especialmente. “Era una cosa que se sabía, que existían los abusos sexuales en la iglesia, pero no se documentó hasta entonces”, explica. 

Esta investigación fue la auténtica pionera en nuestro país e incluso trascendió fronteras. Porque a raíz de que se destapase este caso, se descubrió que en los Maristas de Chile también se habían cometido numerosos abusos. “Es uno de los principales problemas: que cuando la iglesia tiene constancia de algún caso de pederastia, lo soluciona cambiando al cura de pueblo. Así no acabas con el problema, sólo lo mueves de sitio. Y en este caso, la iglesia española exportó pederastas a Latinoamérica”, concluye. 

CASO II: MONTSERRAT, EL ICONO

Andreu Soler, monje de Montserrat, cometió abusos contra los niños de la AbadíaAndreu Soler, monje de Montserrat, cometió abusos contra los niños de la Abadía

Lugar: Abadía de Montserrat (Barcelona).

Víctimas: al menos 9 niños.

Principal acusado: Andreu Soler (monje benedictino).

Pocas cosas hay más icónicas para Catalunya que Montserrat y todo lo que le rodea: su montaña, su virgen negra, su abadía... Todo símbolos del país. Por eso, el descubrimiento de casos de abusos sexuales a niños por parte de miembros de esta congregación benedictina  ha estremecido a toda la sociedad catalana.

En este caso hay un nombre propio por encima de los demás: Andreu Soler. Este moje es el presunto autor de abusos sexuales a, por lo menos, 9 niños. 9 son los que han denunciado; el último de ellos, un testimonio estremecedor: el de Raul P, un chico que sufrió un cáncer con 13 años. 

Cuenta esta víctima que Andreu se aprovechó de su situación de extrema vulnerabilidad para abusar de él. "Mi primera relación sexual fue a los 19 años con un hombre depravado de la Iglesia, lo siento, pero no procedía", declaró en una entrevista concedida a Guillem Sánchez. Las secuelas provocadas por los abusos le llevaron a intentar quitarse la vida en 1986. Después de eso, Andreu volvió a intentar abusar de él.

"Eyaculo para darte el cuerpo de cristo"

Noemí Pereda, del proyecto Grevia, profundiza en este aspecto: “Los religiosos que abusan de los niños detectan antes sus vulnerabilidades. Especialmente en la confesión. Se aprovechan de ellos, de sus inseguridades o de cualquier sentimiento de culpa que detecten. Entonces se ellos se encargan de remarcarles esa culpa, de que tienen que expiar sus pecados. Luego se muestran como los únicos que les pueden purificar. Así, nos hemos encontrado con casos donde el sacerdote convencía a los niños de que a través de su eyaculación recibirían el cuerpo de cristo”. 

Por el momento, desde la abadía de Montserrat han pedido disculpas y se ha animado a seguir investigando sobre este problema, aunque aseguran las víctimas que fueron conocedores en todo momento de lo que sucedía, pero que solucionaron el tema como suelen hacerlo en todos los casos: tapándolo.

CASO III: CONSTANTÍ, LA CANCIÓN DE LA VERGÜENZA

Pere Llagostera, párroco de Constantí, cometió abusos durante 30 añosPere Llagostera, párroco de Constantí, cometió abusos durante 30 años

Lugar: Parroquia de Sant Feliu Màrtir (Constantí, Tarragona).

Víctimas: no cuantificadas; abusos durante 30 años.

Principal acusado: Pere Llagostera, párroco (ya fallecido).

El caso que ha sacudido a Cataluña esta semana ha sido el de los abusos practicados por Pere Llagostera, ya fallecido rector de Constantí (Tarragona).  El hecho de que una de las víctimas sea uno de los músicos más conocidos de Cataluña, ha contribuido a esa visibilización.“Cuando murió ese hombre, hará un par de años, se me removieron muchas cosas por dentro”, explicaba Joan Reig, Batería de Els Pets esta semana. Es el motivo por el que compuso Corvus, que se ha convertido en una especie de himno en esta cruzada contra los abusos. A él, asegura, le ha servido “de terapia, porque los que hacemos música somos nuestros mejores terapeutas y yo he estado muchos años callándomelo”, explica.

“Pido perdón si alguien se siente ofendido por esto”, es otra de las frases que dejó. Ese es otro de los patrones de las personas que sufrieron abusos desde niños.  “La culpa es otro de los patrones que encontramos en las víctimas, y esto afecta en tres áreas de la confianza”, explica la psicóloga y criminóloga Noemí Pereda: “La primera es la confianza propia. Se sienten culpables de lo que les ha pasado. Hay testimonios que no han vuelto a sentarse en primera fila en misa porque se sentían sucios, por ponerte un ejemplo. La segunda es la confianza en los demás. Los abusos vienen siempre del entorno del crío, y se han sentido traicionados por un adulto en el que confiaban. Eso les provoca problemas posteriores para socializar y relacionarse. 

“Por último, afecta a la confianza en el futuro y en los propios símbolos religiosos. Piensa que algunos abusos se cometen delante del altar o en el confesionario. Incluso que algunos testimonios nos han hablado de curas queusaban el rosario como objeto sexual, que es la mayor de las perversiones.  Esta ritualización del momento más traumático de sus vidas hace que acaben generando un rechazo”, concluye.

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