Lunes 10.12.2018

El mantero Lamine Sarr, el ‘Espartaco’ de los esclavos del siglo XXI: “En España hay negrofobia”

- El líder del Sindicato de Manteros señala racismo contra los subsaharianos que venden en la calle

- Arremete contra la prensa y dice que el turista americano agredido se inventó la historia

El mantero Lamine Sarr, el ‘Espartaco’ de los esclavos del siglo XXI: “En España hay negrofobia” - EL ESPAÑOL
El mantero Lamine Sarr, el ‘Espartaco’ de los esclavos del siglo XXI: “En España hay negrofobia” - EL ESPAÑOL

Un reportaje de David López Frías publicado en exclusiva en EL ESPAÑOL

“Cuando se trata de un negro, su versión nunca es la primera”.

Lo sentencia Lamine Sarr, el líder del Sindicato de Manteros de Barcelona. Un polémico colectivo que se encuentra en el ojo del huracán en España estos días. Una agresión en Barcelona, un enfrentamiento con los Mossos en Salou, altercados graves en Madrid con un mantero fallecido…

Los manteros se han convertido en uno de los temas del verano. Para muchos, es uno de los colectivos que simbolizan la esclavitud del siglo XXI. Su estatus es ilegal, se pasan el día huyendo y en muchas ocasiones están en manos de mafias. Ahora, además, salen en los medios por protagonizar peleas y conflictos por doquier. El último suceso acabó con el resultado de un turista herido grave por una reyerta en Barcelona. En todos los casos, la imagen de los manteros ha quedado muy perjudicada de cara a la opinión pública. Por eso se han hartado.

En el lugar de los hechos

El hartazgo se hizo patente en Barcelona, el lugar donde tuvo lugar el último incidente que han protagonizado. Lo hicieron mediante una rueda de prensa en Plaza Cataluña, en el mismo lugar donde varios manteros senegaleses hirieron de gravedad a un turista norteamericano, cortándole la femoral y mandándolo al hospital. Allí, arropados por varias decenas de personas que les apoyaban, los manteros arremetieron contra los medios y dieron su versión de los hechos.

Aquella reyerta tuvo eco en todos los medios nacionales y muchos de fuera de nuestras fronteras. Supuestamente, José Bravo, turista de Miami, se encaró con ellos porque los subsaharianos tenían el suelo cubierto de mantas y no dejaban pasar a una mujer con un carrito de bebé. De increparse pasaron a mayores, y varios manteros subsaharianos la emprendieron a golpes contra el americano. Uno de ellos le pegó con una hebilla del cinturón, cortándole la vena femoral de la pierna y provocándole lesiones graves.

“No existe la mujer del carrito"

Lamine da otra versión. “No había ninguna mujer con un carrito. No existe. Nosotros le tenemos mucho respeto y mucha sensibilidad con las mujeres, y más con las que van con carrito”, sentenció en la rueda de prensa en la que estuvieron arropados por decenas de personas con pancartas. “Tenemos que romper los discursos difamatorios y los datos sesgados, que solamente hacen aumentar la negrofobia. En España haynegrofobia”.

Negrofobia. Una palabra repetida hasta la saciedad por Lamine y sus compañeros que venden en las mantas de Barcelona. Miedo o aversión a los negros. Creen desde el Sindicato de Manteros que hay una especie de campaña para acabar con los subsaharianos en las calles de Barcelona. ¿El motivo? Racismo: “El turista dio su versión y todos los medios se la creyeron sin contrastar. Pero dijo mentiras. No había ninguna mujer, pero es que además, los agredidos fuimos nosotros. Es un hombre que viene de Estados Unidos, un lugar donde la policía mata a los negors, eso ya lo sabemos. Él pensaba que quí iba a pasar lo mismo”, asegura.

¿Qué pasó el 1 de agosto?

¿Qué sucedió entonces la noche del 1 de agosto en Plaza Cataluña? Hay varios vídeos de peatones que parece que lo dejan claro: se ven a varios subsaharianos persiguiendo al turista norteamericano y agrediéndole. Lamine Sarr lo desmiente. “Salieron de un bar, estaban borrachos y fueron directamente a buscar pelea. A nosotros lo que menos nos interesa es una pelea. Tenemos miedo. Fueron ellos directamente a pegarnos, y hay un senegalés que tiene cortes en la espalda y en la pierna. Los medios no nos preguntaron”, lamenta Lamine.

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