miércoles 21/10/20

El Lobo, el gran topo de ETA, coge de nuevo la pistola: 'Todo es mentira, van a venir a matarme'

Ha sido el agente que más 'daño' causó a la banda terrorista, con 300 terroristas detenidos. Muestra su última foto para EL ESPAÑOL y califica de gran mentira la disolución de ETA. Acusa, además, al PNV

El Lobo, el gran topo de ETA, coge de nuevo la pistola: 'Todo es mentira, van a venir a matarme' - EL ESPAÑOL
El Lobo, el gran topo de ETA, coge de nuevo la pistola: 'Todo es mentira, van a venir a matarme' - EL ESPAÑOL

Según informa Fernando Rueda en EL ESPAÑOL, "la gran mentira de ETA, que ha terminado con su rendición, supone que a partir de ahora vuelvo a ponerme la pistola en el cinto y a estar listo para aquella bala que prepararon para mí hace muchísimos años, cuando a través de un pasquín con el que empapelaron todo el País Vasco decían que el pueblo nunca perdona. Me sentenciaron a muerte de por vida y no solo ETA, se referían a todos los que tengan que ver con su entorno y sus simpatizantes, incluso con alguien que quiera hacerse el héroe”.

Quien así habla se llamaba Mikel Lejarza Eguía cuando sus padres le trajeron a este mundo, pero tras infiltrarse en ETA, desde 1973 y hasta 1975, ha cambiado de identidad tanto como cambia una modelo de vestidos durante un desfile. Ha sido el agente que más daño ha hecho a la banda en toda su historia: más de 300 detenidos al final de la operación y durante los siguientes 20 años, en los que siguió persiguiéndoles. Fue tal el agujero que le produjo a ETA -jamás pensaron que un infiltrado pudiera llegar a ser miembro de su Comité Ejecutivo como jefe de Infraestructura-, que, como dice Lejarza, su sentencia de muerte no tiene fin.

Lejarza fue captado por el servicio secreto cuando era un veinteañero dedicado a trabajar como decorador. Un caso excepcional pues carecía de formación como policía o militar, que era lo habitual. Su carácter civildominio del euskerareligiosidadcapacidad de improvisación y determinación para acabar con la lacra terrorista, fueron determinantes para su triunfo como infiltrado.

Lleva 43 años moviéndose por España y el mundo trabajando para el servicio de inteligencia y ha aceptado hablar con EL ESPAÑOL.

-¿Ha habido algún tipo de interés para que ETA durara tantos años?

"En lo que se refiere a esta rendición de ETA, no le quedaba otra, pero se tenía que haber acabado hace muchos años. Ya en el primer golpe que les dimos con mi infiltración en 1975 nunca pude entender que no hubiéramos acabado totalmente con ellos. En 1980, ETA político militar, cuando prácticamente ya no existía, hizo una pantomima de disolución parecida a la de ahora.Porque los cuatro militantes que quedaban se habían pasado a ETA militar y la controlaban. Eran los cuatro cabezas locas que habían conseguido escapar en 1975 de la redada, unidos a la gran suelta de presos amnistiados que hubo con UCD".

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