Lunes 22.04.2019

Juan, 28 años con coches diésel, coge un Tesla eléctrico y alucina: ¡Pero esto no suena!

Comprobamos de la mano de este conductor las sensaciones que genera conducir un eléctrico (de altas prestaciones en este caso) por primera vez

Juan, 28 años con coches diésel, coge un Tesla eléctrico y alucina: ¡Pero esto no suena! - JORGE BARRENO / EL ESPAÑOL
Juan, 28 años con coches diésel, coge un Tesla eléctrico y alucina: ¡Pero esto no suena! - JORGE BARRENO / EL ESPAÑOL

Un reportaje de Sergio Guinaldo y Jorge Barreno publicado en EL ESPAÑOL

Gran parte de la vida de Juan Merchán, o Vidal, como le gusta que le llamen, transcurre en la carretera. Cada día ordena montañas de catálogos de muebles en el maletero de su Serie 3 y parte desde su casa ubicada en plena sierra de Madrid. Recorre entre 300 y 400 kilómetros diariosabarcando la provincia de Madrid y la de Guadalajara. Aunque no lleva la cuenta con exactitud, al año puede sumar alrededor de 75.000 kilómetros simplemente hablando de trabajo. En sus viajes, enseña a las tiendas los modelos de los que disponen sus proveedores, y si gustan, se los compran. Lleva siendo comercial desde hace más de 28 años y cada 7 años, de manera aproximada, se ha visto obligado a renovar su herramienta de trabajo. En todos sus trayectos siempre le ha acompañado un coche de combustión, diésel generalmente. Nunca ha cogido un eléctrico. Pero hoy se va a subir en uno.

"Que lo prueben. Que lo prueben y se darán cuenta de qué es un coche eléctrico". Con estas palabras, Fernando, un experimentado conductor de vehículos eléctricos, aludía a aquellos conductores que permanecen aferrados a los vehículos de combustión. Todos los conductores de eléctrico recuerdan con cariño esa primera sensación que sintieron al coger el volante de uno. La aceleración, el ruido, las vibraciones, la suavidad... pero resulta difícil hacerlas llegar al lector solamente con palabras. Por ello, y obedeciendo su consejo, filmamos la reacción de Juan al experimentar lo que se siente al probarlo por primera vez.

Merchán se ha ofrecido como voluntario para esta peculiar prueba, aunque desde un primer momento se muestra receloso. "El problema de esto está en las baterías, a mí esto no me podría valer", dice nada más saludar. Su perfil es el de un hombre de algo más de 50 años que utiliza a diario su coche para trabajar y que nunca ha pilotado un eléctrico.  Él no tendría el problema de los puntos de carga, ya que cuenta con un garaje propio con un enchufe. En unas horas, como excepción, tiene que viajará hasta Calpe, municipio de la costa mediterránea. "Hoy, por ejemplo, no llegaría con este coche", añade señalando al deportivo rojo.

Gracias a Tesla contamos con un Model 3 recién salido del horno para esta prueba. En su primer mes de vida, el coche ha sido el eléctrico más vendido en España. Y aunque es cierto que tanto por su apartado técnico como por su precio (desde 57.600 euros) podría casi encajarse en el segmento de lujo, no se trata de comprobar las prestaciones, sino de recoger impresiones y sensaciones.

Tras las presentaciones, Juan toma asiento. Se coloca la butaca para estar cómodo, orienta los retrovisores y se dispone a arrancar. Busca una llave o botón en el interior con el que arrancar. Ambos son inexistentes en el Model 3, ya que se enciende simplemente pisando el freno. "¿Y ahora?", pregunta extrañado. Sin hacer nada de ruido, el coche ya está arrancado y listo para circular.

Durante el primer minuto solo caben exclamaciones de sorpresa. Ceño fruncido y resoplidos. "Puf...Es espectacular", comenta. Las amplias y largas calles de Valdebebas son el escenario escogido para probarlo. A muchos vecinos les extraña aún ver un coche que no genera ruido y que no tiene tubo de escape. Otros, que ya conocen el 3, simplemente se quedan mirando con la envidia que despierta un coche bonito cuando pasa por delante.

Lo más sorprendente: la aceleración

La radio apagada y las ventanillas subidas permiten valorar y apreciar el casi inexistente ruido que genera el coche más allá del rozamiento de los neumáticos con el asfalto. "¡No suena casi!", describe el piloto. La ausencia de vibraciones, sumado a las altas prestaciones del vehículo, provocan que se sobrepasen los límites de velocidad casi sin darse cuenta. El eléctrico, frente al coche de combustión, puede genera una percepción de la velocidad errónea. La mente humana, acostumbrada a las revoluciones y al rugido del motor, percibe menos movimiento que el que acontece realmente. "Me imaginaba que en la conducción iban a estar bien (los coches eléctricos), pero no tanto. Me parece impresionante, sobre todo la aceleración, el reprís que tiene", destaca Juan. Por el momento, parece que el bautizo eléctrico está resultando positivo.

El silencio que impera en el coche y el rostro serio, puede que motivado por una cierta incredulidad o asombro, pronto se transforma en una sonrisa pícara y alguna carcajada. "¡Mira cómo acelera!" El gesto del rostro de Juan se asimila al de un niño con un juguete nuevo. En parte, porque tiene uno en sus manos. El Tesla acelera de 0 a 100 en 3,5 segundos. Aunque los eléctricos no tienen caballos, podría compararse con un motor de más de 300 caballos. Pero no es solo potencia, ya que cuenta con todo tipo de comodidades y con un diseño muy minimalista. Parece más uno de los muebles de líneas vanguardistas que nuestro conductor vende que un coche. Ni pomos, ni botones en su interior, con un salpicadero recubierto por madera y un techo de cristal semitraslúcido que permite a los ocupantes de la parte trasera entretenerse con el paisaje.

Acelerón y frenada, seguido de un "A ver, a ver". Y vuelta a empezar. El semáforo se convierte en una parrilla de salida improvisada en el que, a poco que se pise el acelerador, el eléctrico sale ganando. Al parar en el siguiente y justo antes de que finalicen las risas entre los ocupantes, llega en segundo lugar otro vehículo; su conductor se para en paralelo y pide bajar la ventanilla. "¿Sois españoles? ¿Habláis castellano?", pregunta el compañero de la carretera mediante una autoinvitación. "Tengo un Mercedes AMG y este coche vuestro acelera incluso más", comenta sorprendido.

El azar de la ruta improvisada quiso que pasáramos por la ciudad deportiva del Real Madrid. Al atravesar la entrada principal, fotógrafos, periodistas y aficionados en busca del autógrafo de sus ídolos clavaron sus miradas en el deportivo rojo, con la duda de si algún rostro famoso se encontraba dentro del habitáculo. Lamentablemente no cumplimos las expectativas.

Sin ruidos ni vibraciones a altas velocidades

Hora de probarlo en carretera. Lo mismo que le ocurre en poblado se suscribe aquí. En un pestañear, el carril de aceleración queda atrás y la incorporación se hace efectiva sin obstaculizar a ningún vehículo. "Toma ya", expresa Juan. Es una de las ventajas de tener una respuesta tan efectiva de la aceleración. La carretera no es el hábitat natural de un eléctrico, concebido para ser urbano. Se comporta igual que cualquier otro coche. Con mayor o menor potencia, es obligatorio respetar las limitaciones de velocidad, por lo que no hay lugar para la sorpresa a menos que se active uno de los puntos fuertes del Tesla: el AutoPilot.

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