martes 25.02.2020

Jesús Aparicio, dirigente franquista: "La Biblia es machista, y la Iglesia también"

"Claro que la Virgen tuvo relaciones sexuales" / "Fui falangista en el franquismo porque era lo único que no era de derechas" / "Serrat se peleó por cantar en catalán en Eurovisión y ahora ha cambiado de idea"

Jesús Aparicio, dirigente franquista: "La Biblia es machista, y la Iglesia también" - JORGE BARRENO / EL ESPAÑOL
Jesús Aparicio, dirigente franquista: "La Biblia es machista, y la Iglesia también" - JORGE BARRENO / EL ESPAÑOL

Un reportaje de Lorena G. Maldonado publicado en EL ESPAÑOL

Aquí el soliloquio de un converso. Jesús Aparicio-Bernal, 88 años, discurso de locomotora y audífono, dice que fue falangista durante el franquismo porque era lo único "que no era de derechas". Jefe nacional del Sindicato Español Universitario -entre 1957 y 1962-, director general de RTVE antes que Suárez. Lo llamaban "el Niño Jesús de Fraga": "La Transición la hicieron mis amigos", dice, tan pancho, como quien comenta que el domingo fue al cine. Después se alejó de la política porque le agobiaba la "disciplina" y se dedicó a quitarse viejos lastres, viejas verdades asumidas.

Es un insólito rebelde -aunque no le gusta esa palabra- y ha experimentado el viraje total: desde el nacionalcatolicismo que mamó al ateísmo en el que ahora milita. Acaba de publicar No te lo creas (Laetoli), un libro donde -nos perdone Nietzsche- vuelve a matar a Dios

Es un libro que contradice las verdades fundamentales de la religión católica, a pesar de que yo fui educado en la religión católica y durante un cierto tiempo, incluso, dando por buenas las enseñanzas recibidas, estuve considerando la posibilidad de dejar los estudios civiles e ir a estudiar a un seminario. Es decir, que yo me creí, efectivamente, que hay una vida eterna. ¡Claro! Y me parecía lógico que si es verdad que hay una vida eterna, pues… habría que trabajar para esa vida eterna, ¿no? No para conseguir posiciones importantes en la vida terrenal, que era breve y que desembocaba, en el mejor de los casos, en la eterna. Esas fueron mis inquietudes iniciales, lo que pasa es que la vida es afortunadamente compleja y a medida que fue pasando el tiempo y fui leyendo más cosas sobre los temas religiosos, empezaron a aflorar en mí las dudas respecto a la veracidad de las historias que nos contaban.

Me encontré con algunos libros que me hicieron reflexionar e incluso que me sedujeron. Por ejemplo, un artículo de William Clifford sobre la voluntad de creer. Lo que él llamaba la “ética de la creencia”. Clifford sostenía que no se puede creer nada sin haberse convencido previamente de que era verdadero. La verdad es que yo me adherí absolutamente a esa tesis, porque para que tú creas una cosa tienes que haberte convencido previamente, ¡por eso la crees, porque estás convencida…! Lo que no puedes hacer son actos de fe. Que alguien te cuente algo, que no te dé pruebas y que tú lo aceptes… que es lo que hacemos todos los que estamos sometidos a la educación católica.

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