miércoles 15.07.2020

La inseminación casera de Román y su novio acabó con el vientre de alquiler en Urgencias

- Román L., de 48 años, y su novio de 29, se trajeron a una chica de Venezuela para que gestase a su hijo a cambio de dinero.

- La inseminación casera le provocó a la mujer infección en la zona íntima. También la obligaban a trabajar sin cobrar.

La inseminación casera de Román y su novio acabó con el vientre de alquiler en Urgencias
La inseminación casera de Román y su novio acabó con el vientre de alquiler en Urgencias

Un reportaje de David López Frías publicado en EL ESPAÑOL

La chica venezolana de 25 años llegó al centro de salud de Manresa (Barcelona) porque sufría molestias muy intensas en la vagina. Cuando los médicos concluyeron la exploración, le diagnosticaron que sufría una infección. La cosa tenía muy mala pinta, porque también localizaron restos de esperma en torno a la parte lesionada. Fue entonces cuando los facultativos se pusieron serios y le pidieron a la chica que les contase qué había pasado.

Lo que había pasado es que una pareja de hombres se la habían traído a Cataluña desde su Venezuela natal para utilizarla como vientre de alquiler. Sin ser médicos, sin utilizar ningún tipo de control sanitario en los métodos, de forma casera y totalmente ilegal. La pareja, Román L., comerciante manresano de 48 años y su pareja, un venezolano de 29 cuyo nombre no ha trascendido, fueron detenidos por los Mossos d’Esquadra acusados de delitos de explotación sexual, tráfico de menores en grado de tentativa, lesiones y delito contra los derechos de los trabajadores.

Ser padres por el camino más corto

Román y su novio querían ser padres. Pero ni querían adoptar, ni tener que pasar por todos los trámites complicados y caros que supone subrogar un vientre. Viajar al extranjero, someterse a toda la burocracia, pagar un dineral… Por eso tomaron el camino más rápido: se traerían a una venezolana para que engendrase a su futuro hijo y después se lo entregase a ellos a cambio de dinero.

La situación social y económica ahora mismo en Venezuela es crítica, por lo que no les costó mucho convencer a una chica de 25 años. Aprovecharon la situación de miseria que viven miles de venezolanos para prometerle una vida mejor. El más joven de los dos hombres es de allí, por lo que supo moverse y convencer a la muchacha en cuestión. Ellos fueron los que le costearon a la mujer el pasaje hasta Barcelona. Y de ahí hasta Manresa, la capital de la comarca del Bages, donde llegó a finales del pasado mes de octubre.

Explotada también laboralmente

Román tiene una tienda de decoración navideña en Sant Fruitós de Bages, un pueblo a 5 kilómetros de Manresa. El establecimiento está en un polígono industrial y se llama Navidecor. Allí colocaron a la chica para que trabajase como dependienta durante el tiempo que se demorase todo el proceso de gestación. Además de la explotación sexual relacionada con su inseminación ilegal, la chica iba a ser explotada laboralmente, porque durante el tiempo que estuvo en Manresa, no cobró.

Tampoco cobró el dinero prometido por la pareja de hombres en Venezuela. No ha trascendido qué cantidad pactaron con la chica, pero sí las condiciones: la mitad al llegar a España, la otra mitad después de haber dado a luz. Una vez pariese, ella entregaría al niño a los dos hombres y se desentendería de él para siempre. Pero a ella solamente le entregaron parte del dinero prometido. Además, le aseguraron que esta práctica era perfectamente legal en España.

Nervios y malos tratos

Por espacio de un mes, la pareja estuvo intentando inseminar a la chica sin éxito. Los métodos empleados estaban lejos de dar buenos resultados. Aunque llevaban poco tiempo intentándolo, la chica no se quedaba en estado. Aquello provocó que la pareja de hombres se pusiese nerviosa. Eso motivó, según fuentes próximas al caso, que la chica también acabase sufriendo malos tratos. Y que siguieran intentando casi a diario fecundar a la chica mediantemétodos caseros y peligrosos.

Entretanto, por el día tocaba trabajar. La tienda está en temporada alta. “Un mon de nadal” (Un mundo de navidad) es el eslogan que hay colocado en la fachada de la tienda. En la puerta, alumbrado festivo y renos hechos con bombillas. Una imagen idílica para todo el que la visitase. Un infierno para una de las mujeres que allí trabajaba, presuntamente engañada, maltratada y explotada sexualmente.

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