Martes 17.07.2018

'El Gordo', otra bomba de relojería para el Estado: 11-M, 'operación Cataluña' y la sombra de Garzón

García Castaño, detenido en el marco de la operación Tándem, es el guardián de información sensible tras pasar 42 años en una de las estructuras más sensibles de la Policía

'El Gordo', otra bomba de relojería para el Estado: 11-M, 'operación Cataluña' y la sombra de Garzón - EL ESPAÑOL
'El Gordo', otra bomba de relojería para el Estado: 11-M, 'operación Cataluña' y la sombra de Garzón - EL ESPAÑOL

Según informa Gonzalo Araluce en EL ESPAÑOL, no importaban los cambios de Gobierno ni sus colores, rojo o azul. Tampoco las renovaciones en las estructuras policiales. En la sombra, de un modo u otro, siempre permanecía un comisario que con el paso de los años iba acumulando poder, influencias y polémicas. Se trata de Enrique García Castaño, hasta hace poco más de un año cerebro de una de las áreas de Inteligencia de la Policía Nacional; conocedor de entresijos que van desde los atentados del 11-M, hasta los movimientos de la Operación Cataluña, entre otros. Este miércoles, coincidiendo con la publicación de 'las cintas de Corinna', fue detenido por su implicación en el caso Tándem, que también condujo al arresto de José Manuel VillarejoEl Gordo, defendido por el despacho de su amigo Baltasar Garzón, se ha convertido en una bomba de relojería para el Estado.

42 años dentro de la Policía le sirvieron para tejer esa maraña de contactos que sustentan su figura y su trayectoria. Arrancó sus andanzas en el Cuerpo en 1975, coincidiendo con el fin del franquismo. No faltan quienes, al evocar la figura de aquel joven policía, se refieren a él con otro sobrenombre, El Blasillo. Una referencia al histórico dirigente de extrema derecha y franquista Blas Piñar.

Años de transición también en las estructuras policiales, que se libraban de sus anclajes de las viejas políticas para iniciar su travesía por la democracia. García Castaño navegaba con especial comodidad entre las áreas relacionadas con los servicios de información de la Policía Nacional, donde comenzó a granjearse un nombre.

De forma paralela iba emergiendo en el Cuerpo otra figura que, a la postre, entre roces y aproximaciones, le acompañaría en buena parte de su carrera. Hablamos de José Manuel Villarejo. En realidad, ambos comparten un ADN similar. Grandes empresarios contactaron con ellos por cuestiones de seguridad que atañían a sus compañías; relaciones que en ocasiones derivaban en gestiones de asuntos más personales.

El despacho del comisario

García Castaño encontró acomodo en la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), integrada en la Comisaría General de Información de la Policía Nacional. En otros términos, gestionaba el apoyo de material (micrófonos, balizas...) que los agentes empleaban en sus investigaciones.

El despacho de García Castaño era de sobra conocido. Por él también pasaban figuras relevantes de diferentes ámbitos, incluidos los periodísticos. El Gordo, con rango de comisario, se codeaba con las altas esferas, siempre con la discreción por bandera. También era el enlace con los servicios de información extranjeros: del Mossad israelí a la DEA estadounidense.

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