jueves 28.05.2020

Garbanzos: por qué debes desayunarlos y otras tres cosas que no sabes sobre ellos

Los españoles tomamos una media de 1,3 kilos de esta legumbre por persona al año, según el último Informe de Consumo Alimentario, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
Éstos son los peores bulos sobre nutrición que nos cuelan a los españoles
Éstos son los peores bulos sobre nutrición que nos cuelan a los españoles

Un artículo de José Andrés Gómez publicado en El Español

1,3 kilos de garbanzos vs 5,8 kilos de bollos

Los garbanzos son, con el permiso de las alubias y las lentejas, la legumbre preferida de los españoles. Según el último Informe de Consumo Alimentario, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los españoles tomamos en 2018 casi 1,3 kilos de garbanzos, frente al kilo apenas de lentejas que ingerimos a lo largo de los 365 días del año. En realidad, estas cantidades resultan ridículas si tenemos en cuenta que el consumo per cápita de bollería y pastelería en España en el mismo periodo de tiempo fue de 5,89 kilos. Ahí es nada. 

Pese a que los garbanzos tienen fama de ser un alimento ‘complicado’ una vez que entran en nuestro sistema digestivo, la realidad es que sus beneficios son mucho más numerosos que sus anecdóticos perjuicios.

Buena fuente de proteínas vegetales

En España, según la Federación Española de la Nutrición (FEN), podemos encontrar cinco variedades distintas de este alimento: el garbanzo castellano, garbanzo blanco lechoso, garbanzo venoso andaluz, garbanzo chamad y garbanzo pedrosanillo. Todas ellas tienen un perfil nutricional similar. Los garbanzos tienen un alto contenido en proteína de origen vegetal y también son una importante fuente de calcio, potasio, hierro, fósforo o magnesio. “También es importante su contenido en fibra -soluble e insoluble-, lo que favorece el tránsito intestinal y ayuda a combatir el estreñimiento”, dice la FEN. 

Garbanzos en el desayuno, ¿por qué no?

El desayuno no es la comida más importante del día. Ni siquiera es imprescindible, tal y como nos han hecho creer durante mucho tiempo. Pero puestos a desayunar, mejor tomar alimentos saludables como fruta, verdura o, por supuesto, legumbres. Hace un par de años se originó una importante polémica en Twitter después de que María Merino, una dietista-nutricionista, publicase una foto de su hijo desayunando garbanzos junto al siguiente mensaje. "Mi hijo no sabe lo que es una galleta. Él es feliz desayunando garbanzos". 

En una entrevista con EL ESPAÑOL, la también dietista-nutricionista Lucía Martínez, autora de Vegetarianos concienciados (Paidós, 2018), defendió esta postura nutricional: “Es cien veces mejor desayunar garbanzos que un vaso de leche con galletas. [...] Aquí nos chocó que alguien desayunara garbanzos porque este producto tradicionalmente va en la comida. Si esa madre nutricionista hubiera dicho esto en Inglaterra, nadie se habría asombrado, porque ellos sí que desayunan beans. En Centroamérica y parte de Sudamérica desayunan frijoles refritos que sobran de la cena”. 

El hummus del 'súper', un alimento saludable

No todos los productos procesados son malos para la salud, tal y como mucha gente piensa. En el supermercado podemos encontrar alimentos que han sido mínimamente modificados por la mano del hombre y que representan una buena alternativa debido a su perfil nutricional y a los ingredientes que lo integran. Ocurre con el gazpacho o el salmorejo, por ejemplo, y también con muchos de los hummus envasados.

Para asegurarte de que estás ante un hummus saludable, debes fijarte en el porcentaje de garbanzos que incluye. Cuanto mayor sea, mucho mejor. El resto de ingredientes que debe incluir es tahini, zumo de limón y aceite de oliva en lugar de aceites vegetales.

La razón de ponerlos a remojo

Antes de llegar a la olla, los garbanzos suelen pasar la noche a remojo. Los motivos principales son dos. El primero es que de esta forma se consigue ablandarlos y se facilita mucho su posterior cocción. Y el segundo es que así se evita que las lectinas, unas sustancias tóxicas que pueden impedir la correcta absorción de los nutrientes del resto de alimentos, hagan de las suyas en el interior de nuestro organismo, provocando vómitos y dolor de estómago. 

Por esta razón, los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan poner estas legumbres en remojo durante 12 horas. "Para la cocción de las legumbres, se ha de realizar una preelaboración que consiste en un proceso de rehidratación de las legumbres", apunta el Informe sobre legumbres, nutrición y salud, que elaboró la Fundación Española de la Nutrición (FEN) en colaboración con el Ministerio de Sanidad.

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