lunes 21.10.2019

El exactivista de Podemos que ofrece 'okupaciones' en chalets de Toledo por 400 euros

La Urbanización Los Cerrones en Borox (Toledo) está formada por 60 chalets. De ellos, 32 están 'okupados' con parabólicas, alarmas y piscinas

El exactivista de Podemos que ofrece 'okupaciones' en chalets de Toledo por 400 euros - EL ESPAÑOL
El exactivista de Podemos que ofrece 'okupaciones' en chalets de Toledo por 400 euros - EL ESPAÑOL

Según informa Cristina Ruiz en EL ESPAÑOL, la Urbanización Los Cerrones en Borox (Toledo), a escasos 50 kilómetros de Madrid, está formada por 60 chalets. De ellos, más de la mitad -32 para ser más exactos- están habitados actualmente por okupas. Pero no son okupas "por necesidad" -como denuncian los vecinos-, sino que son inquilinos ilegales a los que no les falta de nada: ni parabólicas, ni alarmas de seguridad, ni piscinas y ni los buenos coches aparcados en la puerta. "Hay okupas hasta de fin de semana o de verano".

Un paraíso okupa promovido en gran medida -tal y como explican los vecinos afectados a EL ESPAÑOL- por Julián, uno de los pioneros de las okupaciones y quien estaría intermediando con una especie de "todo incluido" para los nuevos inquilinos: patada en la puerta, nuevas cerraduras y enganche ilegal de agua y luz por el módico precio de 400 euros. A Julián, quien formaba parte de manera activa en el círculo de Podemos de esta localidad toledana- le han cazado los vecinos acompañando a nuevos habitantes del barrio -incluso lo han fotografiado-, pero de momento no lo han pillado con las manos en la masa. Él, por su parte, niega los hechos. 

Imagen tomada por uno de los vecinos cuando este individuo supuestamente acompañaba a una posible familia okupa.

Para entener la situación que denuncian los vecinos de la Urbanización Los Cerrones, en Borox (Toledo), hay que trasladarse al momento en el que la empresa que proyectó las viviendas entró en concurso de acreedores. Muchas de las viviendas que se quedaron sin vender se convirtieron en un auténtico dulce para los okupas ante la pasividad de las entidades bancarias que se quedaron con las propiedades. Viviendas "para entrar a vivir" que se fueron llenando de familias de todo tipo.

"La mayoría de la gente que está viviendo aquí no es por necesidad, porque si ves las casas no les falta de nada: parabólicas, alarmas de seguridad privada, piscinas, buenos coches en las puertas… Esta gente tienen sus trabajos e incluso conozco casos que llevan a sus hijos a colegios privados", explica a este periódico una de las vecinas sobre el perfil de los inquilinos ilegales. "Mira, hay okupas hasta ‘de fin de semana’; solo están por aquí en verano y los fines de semana. Esa gente no okupa por necesidad…", apostilla otro vecino en la reunión improvisada que se ha organizado.

Todos ellos apunta al intermediario Julián y su todo incluido por 400 euros. "Yo no lo he visto una, sino varias veces. En una ocasión vino acompañado de una familia de brasileños que llegaron cargados con sus maletas; había una persona que solía ayudarle que estaba manipulando el cuadro y él tenía una bolsa de herramientas e incluso las cerraduras nuevas en la mano. Les recriminé lo que estaban haciendo y me dijo que estaba local y que solo les estaba enseñando una cosa; salieron otros vecinos y ante el revuelo terminaron marchándose", asegura uno de los vecinos que como el resto prefiere guardar su identidad ante la escalada de tensión vivida en las últimas semanas. 

"En otra ocasión vimos intentando entrar a dos chicas. Al llamarles la atención acabaron reconociendo que un señor les había cobrado 400 euros para poder meterse. Llamamos a la Guardia Civil y se las llevaron, y días después nos llamaron a varios vecinos para testificar", explica otra propietaria que asegura haber presenciado en primera persona los hechos.

Unas calles más allá, otra de las afectadas apunta al mismo individuo como presunto intermediario: “Yo no le he visto cobrar, pero desde mi patio escuché cómo les decía a los nuevos okupas que al día siguiente tendrían el agua y la luz”. El mismo modus operandi lo ratifica una tercera propietaria, que asegura que conoció esta situación por una de sus “vecinas okupas”, quien “terminó reconociendo que había pagado 400 euros al Señor Julián”.

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