La droga 'Rebujito', el cóctel de heroína y coca que causa estragos en los jóvenes

Hace años su consumo se reducía a los toxicómanos más perjudicados por el ‘caballo’. Sin embargo, ahora “los traficantes la han socializado”. Su consumo está disparado en Cádiz, Sevilla y Málaga, donde los camellos, con una inversión de 90 euros, ganan 160

La droga 'Rebujito', el cóctel de heroína y coca que causa estragos en los jóvenes - EL ESPAÑOL
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Según informa Andros Lozano en EL ESPAÑOL, es posible que si usted se pasea una noche por alguna calle poca alumbrada y apenas transitada de  Cádiz,  Málaga o Sevilla vea a una persona en una esquina o en un portal quemando un papel de aluminio. Quizás sea una chaval de 25 años, la misma edad que tiene su propio hijo. Usted verá que, con la ayuda de un tubo o de una pequeña bolsa, el hombre o la mujer inhala el humo que desprende la papela de rebujito que ha situado encima de la lámina plateada y que ha comprado en algún narcopiso de la ciudad.

Si se fija, tras drogarse, el toxicómano no quedará sumido en un estado de embriaguez absoluto, como suele suceder con la heroína. Tampoco lo verá eufórico, como pasa con la cocaína. Su resultado es distinto: relaja y, a su vez, mantiene activo a quien la consume. “A mí se sienta muy mal. Yo jaco, sólo jaco”, dice un consumidor habitual de heroína. “Me vuelve loca la cabeza”.

El rebujito, precisamente una mezcla de heroína y cocaína, lleva 25 años en España, tal vez más, aunque hasta hace una década su consumo se restringía a los toxicómanos más deteriorados, principalmente a los consumidores de heroína: era una forma de combatir el mono y de mantenerse despierto.

Se piensa que el rebujao, como también se le conoce, llegó desde Londresbajo el nombre de speedball. Una vez en España, su consumo se focalizó en las grandes capitales (Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla). Un policía especializado en la lucha contra el pequeño tráfico de drogas en Cádiz cuenta que, probablemente, su aterrizaje en este país se produjo de la mano de los clanes gitanos que operan en el barrio malagueño de Palma-Palmilla, conectados a su vez con los narcotraficantes sevillanos de heroína. Ellos fueron quienes lo extendieron por el resto del país.

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