Lunes 23.07.2018

El disparate del vaso de agua con limón en ayunas: radiografía de un mito

De entre todos las creencias sin sentido extendidas por el imaginario colectivo, el de las bondades del vaso de agua con limón es una de los más arraigadas

El disparate del vaso de agua con limón en ayunas: radiografía de un mito
El disparate del vaso de agua con limón en ayunas: radiografía de un mito

Según informa José Andrés Gómez en EL ESPAÑOL, de entre todos los mitos y creencias que pululan por el imaginario colectivo, el de las bondades del vasito de agua con limón en ayunas es, junto con el de los beneficios de la copita de vino, uno de los más arraigados. De este sencillo brebaje se ha llegado a decir que ayuda a adelgazar, que es capaz de reducir las infecciones urinarias, que depura el intestino, que puede prevenir el cáncer y hasta que tiene "superpoderes". Hagan la prueba y busquen en Google "agua limón ayunas". El buscador arroja decenas de páginas en las que se enumeran las virtudes de este preparado casero cuasi milagroso.

Lejos de remitir, el mito ha ido extendiéndose con el paso de los años gracias a que ha sido reproducido en innumerables publicaciones, lo han recomendado celebrities como Elsa Pataky y, por supuesto, ha vivido durante décadas gracias al boca-oreja, el más efectivo método de propagación de teorías magufas y anticientíficas. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? Nada o prácticamente nada. No hay ningún estudio científico robusto que haya demostrado que el agua con limón tenga excepcionales beneficios.

Lo explicaba aquí hace algún tiempo el dietista-nutricionista Juan Revenga de una forma tan lógica como ilustrativa: "Si el agua con limón verdaderamente tuviera innumerables beneficios, con lo barato que es el sistema y la escasez de problemas colaterales, ¿cómo es que ni un solo servicio sanitario público, ni una sola administración sanitaria del mundo desarrollado lo tiene implantado como uno de sus protocolos en personas hospitalizadas? ¿Cómo es que tampoco aparece en ninguna recomendación oficial?". La respuesta a esta pregunta, tal y como apunta el experto y como ha señalado también Marián García, doctora en Farmacia y autora del blog 'Boticaria Garcia', es bien sencilla: porque no los tiene. 

Sí es cierto que el limón aporta a nuestro organismo vitamina C, potasio y ácidos orgánicos, entre otros nutrientes. Sin embargo, no lo hace en mayor medida que otro tipo de frutas como la naranja o el kiwi, o que vegetales como la col o el brócoli. ¿Por qué apostar entonces específicamente por el vasito de agua tibia con limón por la mañana, y en ayunas, para más inri?

Los que aseguran que esta pócima milagrosa previene la obesidad e incluso sirve para adelgazar o "desengrasar" suelen acudir a los polifenoles para justificar semejante afirmación. A decir verdad, existe un estudio publicado por la revista Journal of Clinical Biochemistry and Nutrition en el que se apunta que estas sustancias que posee el limón "suprimen la obesidad inducida por la dieta". Sería demasiado bonito si no fuese porque el trabajo se llevó a cabo en ratones y se les dio directamente esta sustancia química extraída de los limones en una cantidad bastante más elevada que la que podemos encontrar en un vasito de agua. En personas, por el momento, no existe evidencia científica alguna que demuestre que el zumo de limón provoque ni éste ni ningún efecto parecido sobre nuestra grasa corporal.

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