Viernes 16.11.2018

La demolición de Attica, el mítico templo del Bakalao del centro de España

La histórica discoteca de Madrid fue un emblema de fiesta y excesos para miles de jóvenes en los 80 y 90. Desde esta semana ya solo quedan sus escombros tras una edificación ilegal

La demolición de Attica, el mítico templo del Bakalao del centro de España - SILVIA P. CABEZA / EL ESPAÑOL
La demolición de Attica, el mítico templo del Bakalao del centro de España - SILVIA P. CABEZA / EL ESPAÑOL

Según informa Claudia Turbe en EL ESPAÑOL, fiestas interminables, música electrónica y drogas. Los años 90 eran otros tiempos y sus discotecas también. Hoy en día quedan pocos locales en pie que hayan acogido los desmadres de los jóvenes de aquella época. Y la discoteca Attica de Madrid fue uno de los lugares más emblemáticos de ese movimiento contracultural. Sus paredes vieron pinchar a grandes Dj’s como Dj Pepo, Abel Ramos o Cristian Varela, que hicieron saltar a las masas al ritmo de sus temas. Sin embargo, este martes, una simple grúa se bastó para demoler el epicentro madrileño de estas juergas vanguardistas.

Attica, conocida también como “la catedral del Bakalao”, nació en 1987 convirtiéndose en una parada obligatoria de la Ruta del Bakalao. Esta comenzó en Valencia, concretamente en la zona del Saler, y contó con varias discotecas que permitían a los jóvenes ir de fiesta en fiesta durante al menos un par de días. Pero, por si fuera poco, en Madrid se abrieron varios locales para que continuara la juerga: Attica, Radikal y Bachatta. Los jóvenes recorrían 370 kilómetros los fines de semana para seguir la ruta que conectaba musicalmente ambas ciudades.

La Ruta del Bakalao, propia de la movida valenciana, reinventó la forma de vivir la noche en España. Los after, las drogas de diseño y los accidentes en carretera son el legado de aquellas locuras de finales de los 80 y principios de los 90. Pero este movimiento vanguardista y contracultural también permitió acercar a los jóvenes a las últimas tendencias del rock internacional.

Attica se derrumba

Han pasado más de 20 años desde que Attica cerró sus puertas y los estragos del tiempo y el abandono han hecho mella en el edificio. El local, situado en el kilómetro 15 de la A-2, celebró su última fiesta clandestina en 1995 y, desde entonces, ha permanecido desierto. Los vecinos de la zona relatan a EL ESPAÑOL que en el momento de quedar vacío familias de nacionalidad rumana se fueron instalando en el lugar.

Para algunos, la okupación ha traído muchos problemas. Esta es la opinión de Elena, que al ver cómo destruyen el edificio suspira aliviada mientras susurra: “Menos mal, ya era hora”. La mujer pasa por el puente de San Fernando de Henares de camino al trabajo todos los días. “Un día, no sé si fue hace un año, pero era invierno, pasaba por el puente de camino a la Renfe y uno de los borrachos que vive ahí me persiguió corriendo”, cuenta mientras señala la antigua discoteca. Elena denunció la okupación porque consideraba que era peligrosa y daba problemas a los bares de la zona.

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