lunes 30.03.2020

‘El Cuco’ en su nido francés: la vida plácida del joven que sabe dónde está Marta del Castillo

- EL ESPAÑOL localiza en exclusiva en Rognac, al sur de Francia, al encubridor de Miguel Carcaño. Vive protegido por su perro de presa. El próximo 24 de enero se cumplen 10 años del asesinato de la adolescente en Sevilla.

- Tenía 15 años cuando ayudó a ocultar el cadáver. La Justicia tiene la "certeza" de que sabe dónde está.

‘El Cuco’ en su nido francés: la vida plácida del joven que sabe dónde está Marta del Castillo - EL ESPAÑOL / MARCOS MORENO
‘El Cuco’ en su nido francés: la vida plácida del joven que sabe dónde está Marta del Castillo - EL ESPAÑOL / MARCOS MORENO

Un reportaje de Andros Lozano publicado en EL ESPAÑOL

Rognac, sur de Francia. Lunes de mediados de diciembre. La localidad, bañada por el Mediterráneo y a 25 minutos de Marsella, celebra un día festivo. A las nueve y media de la mañana las calles de este pueblo de 12.000 habitantes están casi vacías. La mayoría de cafetines y tiendas tienen el candado echado. Pero de repente, al fondo de la Rue des Borys, que termina en un callejón sin salida, un misterioso hombre aparece tras una puerta azul de madera que no tiene cerradura. Es joven, delgado y apenas deja ver su rostro. Se oculta tras una capucha, unas gafas oscuras y una braga que le cubre la boca.

No hay dudas. Es él. Francisco Javier García. Nunca habla con los vecinos, que le conocen como ‘el español’. Hoy, por ser día de fiesta, ha salido a pasear a su perro un poco más tarde de lo que acostumbra, siempre al amanecer o cuando ya ha caído la noche. Casi nunca a la luz del día. El animal que le acompaña, un can de presa de 70 u 80 kilos, camina sin correa. Es su defensa ante cualquier extraño inoportuno.

Pero Francisco Javier se detiene al recorrer apenas unos metros. Se ha dado cuenta de que alguien lo mira desde el interior de un coche. Desconfía de esos dos hombres -un periodista y un fotógrafo de este periódico- que están a solo unos pasos de él.

Con las manos en los bolsillos, les mira fijamente. Cuando uno de ellos hace el amago de bajar del vehículo para hablar con él, de inmediato llama a su perro y vuelve a su nido oculto. Entre esas cuatro paredes que le sirven de cobijo sigue guardando una verdad hasta la fecha inconfesada: dónde está Marta del Castillo.

Marta del Castillo  fue asesinada el 24 de enero de 2009 en el interior de una casa de la calle León XIII de Sevilla. Tenía 17 años. La Justicia condenó al que había sido su novio, Miguel Carcaño.

Porque ese chico que oculta su cara es ‘El Cuco’el adolescente que hace justo una década, cuando tenía 15 años, ayudó a Miguel Carcaño a deshacerse del cadáver de Marta. Primero dijo que Carcaño, el asesino confeso, y su hermanastro, Francisco Javier Delgado, lo amenazaron cuando se presentó en la casa de León XIII en Sevilla, donde la chica yacía muerta.

Luego, negó los hechos. 'El Cuco' dijo que nunca estuvo allí. Que esa confesión se debió a las presiones policiales que sufrió tras su detención. Pero en privado lo contó todo: "Yo llegué, me vi el pollo… Estaba todo mareado, una paranoia".

En 2011, un juez lo condenó a dos años y 11 meses de internamiento en un centro de menores. El magistrado señaló en su sentencia que tenía la “plena convicción” de que el joven sabe dónde está el cuerpo de la adolescente sevillana. Marta del Castillo tenía 17 años cuando la mataron.

1.465 kilómetros. Es la distancia que ha puesto entre su Sevilla natal y Rognac, el refugio donde nadie sabe que él, una noche lluviosa de un 24 de enero de 2009 en la capital andaluza, colaboró a la hora de ocultar un cadáver. Desde entonces sigue sin aparecer los restos de la menor. Ahora tratar de llevar una vida apacible sin que nadie le señale.

La vida oculta de 'El Cuco' en su refugio francés.

De modelo a mozo de almacén

EL ESPAÑOL, en exclusiva, ha dado con ‘El Cuco’ en Rognac. Es una localidad dormitorio de Marsella. A las afueras del pueblo hay un boyante polígono industrial que da empleo a muchos vecinos. También a Francisco Javier, que ha trabajado como mozo de carga en un almacén de muebles para el hogar. Consiguió aquel empleo a través de una empresa de trabajo temporal.

Francisco Javier García llegó hasta aquí hace ahora unos tres años. Puso tierra de por medio junto a Samuel Benítez, absuelto en el ‘caso Marta del Castillo’ pese a que Carcaño, en una de sus múltiples versiones de los hechos, lo involucró a la hora de deshacerse del cadáver. Durante el juicio no se pudo probar que Benítez pusiera un pie en la casa donde Carcaño mató a su exnovia.

Samuel llegó a Rognac unos meses antes que ‘El Cuco’. Los dos amigos emigraron para comenzar una nueva vida lejos de Sevilla, donde no les reconociera ni se les increpara. Durante un tiempo, de la mano del fotógrafo local Michel Tchelou, tío de la novia de Samuel, ‘El Cuco’ trabajó como modelo y Benítez como escultor. Ambos vivían juntos bajo el mismo techo.

Al poco de aterrizar en Francia, Samuel Benítez realizó una exposición de sus obras en el centro cultural de Rognac. “Ya no ha vuelto por aquí desde entonces”, dice la directora del centro cuando los reporteros visitan la localidad. “Aquella exposición duró unos cuantos días y luego se retiró”.

Por ese tiempo, ‘El Cuco’ y Samuel se abrieron perfiles con nombres falsos en algunas redes sociales. En ellas exponían sus fotos: se les veía tomando una copa rodeado de mujeres en una discoteca, posando sobre un coche, dentro de una bañera…

Hasta que el 9 de junio de 2017, el padre de Marta, Antonio del Castillo, escribió una entrada en el perfil de Twitter de @calcetinesucio (Samuel Benítez). Desveló que la novia del chico, a la que había conocido en Sevilla durante el Erasmus, estaba embarazada. Dos días después, Samuel le respondía mediante un mensaje privado: “Sinvergüenza, que te hayan matado a tu hija no te da derecho para señalar y crucificar la vida de un bebé”.

Francisco Javier García, 'El Cuco', a la izquierda, y Samuel Benítez (derecha) en una discoteca francesa junto a sus parejas y otros amigos..

“Jamás le he visto la cara”

En el último año ambos amigos se han distanciado. Apenas se hablan ya. ‘El Cuco’ vive con una chica de La Algaba (Sevilla), quien emigró a Rognac meses después que él. Las parejas no se llevan bien. Los dos antiguos amigos han tenido continuos roces desde que Antonio del Castillo desvelara que trataban de rehacer sus vidas en Francia.

Samuel residía hasta el pasado otoño en un edificio suburbial de mayoría magrebí en Berre L’Etang, una localidad a siete kilómetros de Rognac. Tiene un bebé de apenas unos meses. Tras el distanciamiento, ‘El Cuco’ decidió permanecer en Rognac. Los vecinos del barrio cuentan que llególa pasada primavera a esta casa de la Rue des Borys. Se trata de una austera vivienda en un pequeño bloque de pisos de dos alturas. En ella convive con su perro de presa y su novia. En el buzón están los apellidos de ambos.

En la zona de Rognac en la que vive ‘El Cuco’ cuentan que Francisco Javier García sólo sale a la calle ataviado con sudaderas y chaquetones con capucha, braga al cuello y gafas oscuras. De vez en cuando, si sale solo, va encima de su pequeña bicicleta para ir más rapido y pasar el menor tiempo posible a ojos de los demás.

“No sabíamos nada. Es tremendo pensar que ese chico pudiera ayudar a deshacerse de un cadáver”, explica la dueña de una boutique que hay a 30 metros de la casa de ‘El Cuco’.

La señora, de unos 60 años, rubia, estilosa, se muestra inquieta. “Cada día, sobre las siete de la tarde, cuando los negocios están cerrando, yo le veo pasar por delante de mi tienda. Va a darle un paseo al perro. Siempre va oculto. Jamás le he visto la cara. ¡Resulta tan desagradable!”.

Junto a Miguel Carcaño, ‘El Cuco’ fue el único condenado por la desaparición de Marta del Castillo. El próximo 24 de enero se cumplen 10 años de su asesinato. Desde entonces no se sabe dónde está el cadáver de aquella adolescente de 17 años que una tarde salió de casa y nunca más volvió junto a sus padres, Antonio y Eva, y sus dos hermanas pequeñas, que ahora tienen 21 y 23 años.

Las autoridades policiales buscaron su cuerpo en diferentes puntos del río Guadalquivir, en un vertedero, en una inmensa finca de tierra, en un descampado de Camas o en una escombrera. Aquellos trabajos le costaron a las arcas del Estado 616.319,27 euros. Fue un gasto inútil. Marta nunca apareció.

Para la Justicia, tres personas saben el paradero exacto del cadáver. Se trata del propio asesino, Miguel Carcaño; de su encubridor, ‘El Cuco’, y de una tercera persona de la que se desconoce su identidad. Así lo recoge la sentencia del caso, cuyo desarrollo estuvo plagado de tantas mentiras y de tantos cambios de versión de los acusados que aún hoy sigue despertando numerosas incógnitas.

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