sábado 21.09.2019

Crimen en la cena de Navidad de Citröen: César, ante el juez por apuñalar 28 veces a su exnovia

Se le atribuyen los delitos de asesinato, acoso, revelación de secretos y hurto. La fiscalía solicita 27 años de prisión. La Xunta de Galicia, 33

Crimen en la cena de Navidad de Citröen: César, ante el juez por apuñalar 28 veces a su exnovia - EL ESPAÑOL
Crimen en la cena de Navidad de Citröen: César, ante el juez por apuñalar 28 veces a su exnovia - EL ESPAÑOL

Según informa Brais Cedeira en EL ESPAÑOL, después de que Ana Enjamio le dejase a los seis meses de empezar la relación,César Adrio comenzó una enloquecedora y enajenada campaña de acoso con la cual le hizo la vida imposible. Eso ocurrió antes de asesinarla a las puertas de su casa. La seguía a hurtadillas por las calles de Vigo, la perseguía a hurtadillas; si Ana, 25 años de edad, salía de fiesta, César se daba cuenta e iba al día siguiente al piso de ella para reprochárselo. Los intentos de él por seguirle la pista en todo momento llegaron a límites insospechados: uno de ellos fue la instalación de una aplicación en su móvil con la que podía conocer las personas a las que Ana llamaba por teléfono para luego enviarle mensajes ocultando su procedencia. 

La noche del crimen, la del 16 al 17 de diciembre de 2016, Ana envió un mensaje a su madre durante la cena de Navidad de su empresa. Quedó pendiente, horas después, de avisarle de su regreso a casa. Este nunca se produjo. César Adrio la estaba esperando en el portal para propinarle 28 puñaladas. 12 de ellas, alojadas en la cavidad torácica, la alcanzaron directamente en el corazón y acabaron con su vida para siempre.

Dos años después, tras un extenso sumario, el juez ha decretado la apertura de juicio oral contra César Adrio. El juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo le atribuye los delitos de asesinato, acoso, revelación de secretos y hurto. Además, le impone como primera medida que ingrese una fianza de 450.000 euros. Esa cuantía es la que reclama la fiscalía para que el sospechoso compense los daños morales que le causó a la familia de la víctima en estos dos años de calvario judicial. 

La vida de Ana se truncó por completo en cuanto Adrio se cruzó en su camino. Se había mudado tiempo antes desde Boqueixón, uno de los bordes rurales y verdes de Santiago de Compostela. Llegó a Vigo con el objetivo de convertirse en ingenierra, así que se matriculó en Ingeniería Industrial. En junio de 2016 obtuvo el título universitario y se puso a buscar trabajo. No tardó demasiado en lograrlo; Ana era una joven aplicada y consiguió un puesto en una empresa auxiliar de Citröen en O Porriño. Allí conoció a César, a mediados del año 2015. 

Una relación rota a los seis meses de empezar 

Ana Enjamio fue asesinada cuando tenía 25 años por su ex pareja.Ana Enjamio fue asesinada cuando tenía 25 años por su ex pareja.

Ana era una joven alta, medía más de 1,70, tenía el pelo castaño y los ojos claros. Los suyos la definen como una chica deportista, divertida, amante del gimnasio, de las series y de echar las tardes con los suyos. Una chica normal, como otra cualquiera, hasta que el monstruo se cruzó en su camino. 

En diciembre de ese año, 12 meses antes del asesinato, Ana y César comenzaron a salir. Casado, con dos hijos, Adrio abandonó a su mujer y a sus pequeños: rompió en dos su matrimonio y se fue a vivir con Ana. Ella lo dejó con su novio para iniciar esa nueva relación. Llevaban juntos seis años. 

La relación apenas duró dos trimestres, los que ella logró aguantar la convivencia con César. La vida con él resultó ser insoportable. 38 años de edad, el vigués adoptó con ella la actitud infantil de quien no es capaz de asumir una separación. Y entonces comenzó el acoso.

El fiscal lo relata todo al milímetro en su escrito de acusación: al enterarse de que Ana se había vuelto a ver con su anterior novio, César trató de evitar por todos los medios que retomasen la relación. Se obsesionó por completo. A algunos de sus más allegados les llegó a confesar razonamientos atroces: si él había roto su familia para estar con ella, y ella ahora no estaba con él, cómo iba a permitir que Ana volviese ahora con su exnovio. César se había impuesto esa máxima: si no estaba con él no estaría con nadie. 

No obstante, ambos siguieron trabajando en la misma empresa. La situación llegó a un punto de no retorno en julio de 2016. La empresa filial de Citröen posee un centro en la localidad portuguesa y fronteriza de Valença do Minho. No les quedó otra que ir juntos en el mismo coche. En ese viaje, César le robó el teléfono.

Con el móvil en su poder, César trató de torpedear los intentos de Ana de volver con su ex. Así que le envió, desde el teléfono de ella, una fotografía en la que ambos aparecían desnudos de cintura para arriba tumbados en una cama. Se trataba de una vieja fotografía que conservaba y que había sido realizada durante esos seis meses de corto noviazgo. 

El plan de acoso y de asedio de César prosiguió durante el verano gallego. Una noche de agosto, apareció de madrugada armando un enorme escándalo en la casa de Ana. A la joven no le quedó más remedio que abrirle la puerta para que dejase de gritar y de despertar a todos los vecinos. Horas después se marchó. Decidió que lo más importante era mudarse de allí por temor a que Adrio siguiese yendo a armarla. Encontró, por suerte, un piso compartido con otras dos chicas. 

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