sábado 24/10/20

El dueño del restaurante famoso por su gesto en la cuarentena: "El dinero es una mierda"

David Castellanos, uno de los dueños del restaurante 'El Hacho', explica cómo surgió la idea
El dueño del restaurante famoso por su gesto en la cuarentena: "El dinero es una mierda"
El dueño del restaurante famoso por su gesto en la cuarentena: "El dinero es una mierda"

Según informa el HuffPost, hace 35 años que el hotel restaurante El Hacho, situado en la autovía que une Sevilla y Málaga, es el lugar de reposo de cientos de camioneros que han encontrado en las paredes del hogar de los Borrego Castellano un sitio en el que se encuentran como en casa.

Ahora, en plena cuarentena por el coronavirus, ese establecimiento está en boca de todos —el vídeo está circulando de forma masiva por Twitter, Facebook y WhatsApp— por el gesto que han tenido con esos camioneros que, durante tantos años, han dado sustento a El Hacho.

Sus dueños han habilitado en la puerta del recinto, cerrado como todos los restaurantes a causa del estado de alarma, un pequeño camión en el que dan comida gratis a los transportistas que trabajan para distruir mercancías a todos los lugares que las necesitan. 

David Borrego Castellano, uno de los hermanos a los que pertenece el restaurante, atiende a El HuffPost abrumado por las muestras de cariño que ha recibido por redes sociales a raíz de su iniciativa, que lleva en marcha desde el pasado viernes y que va a seguir “hasta que acabe la crisis”. 

“Esto se nos ha ido de las manos. Nosotros no queremos protagonismo ni nada. Hemos puesto el ‘camioncito’ aquí para los camioneros, que son los clientes de la casa y que pasan por aquí durante todo el año”, ha explicado Borrego, cuya familia regenta otros restaurantes por la zona. 

En el pequeño camión, los camioneros pueden servirse de forma totalmente gratuita café, refrescos, bollería, bocadillos y hasta pizzas. Todos alimentos que no han sido manipulados previamente. 

Esta iniciativa nace de la familia de El Hacho, que pensó que no podían dejar tirados a esos camioneros a los que llevan dando de comer desde hace más de 30 años: “El camioncito es nuestro y nosotros no tenemos letra del banco ni nada. No tenemos hipoteca ni tenemos de nada. Tampoco tenemos dinero pero dijimos: ‘mira, a los camioneros no podemos dejarlos tirados’. Ellos llegan, llaman por los cristales, nos piden botellas de agua, tabaco, entrar al servicio... pero el bar no se puede abrir porque está prohibido. Además que no se debe de abrir”. 

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